«Si no tienes pulpo, puedes cerrar el bar»

Los hosteleros dicen que, pese al elevado precio, si no ofrecen cefalópodo «los turista se levantan y se van»


pontevedra / la voz

A veces no hace falta hurgar en estadísticas para comprobar cómo son las cosas. Ayer, por ejemplo, bastaba caminar por la zona monumental de Pontevedra para darse cuenta de que hay turistas de mapa y visera hasta debajo de las piedras. Amén de las excursiones con guía que recorrían el casco antiguo, al mediodía, una legión de parejas, familias con hijos o grupos echaban el ojo a bares y restaurante para ir buscando acomodo en las terrazas. «¿Cómo nos vamos a ir de aquí sin comer? No se puede visitar una ciudad gallega y no comer algo», reconocía un andaluz hospedado en Bueu, disgustado con el calor de los últimos días. Al preguntarle a este hombre, llamado Joaquín, qué pide cuando se sienta a la mesa en las Rías Baixas, lo tiene claro: «Pedimos todo lo de aquí, desde marisco a empanada y pimientos de Padrón», dice. ¿Y pulpo? «Eso, por supuesto, el pulpo no puede faltar jamás», señala. Lo de Joaquín no es un caso aislado, ni mucho menos. El cefalópodo, aunque haya subido de precio, sigue siendo un fijo prácticamente en las cartas de todas las taperías y restaurantes, al menos en las de la ciudad pontevedresa y, según cuentan los hosteleros, continúa como uno de los platos más demandados, sobre todo en verano.

Da igual en qué bar se haga la prueba. Los hosteleros hablan con una sola voz cuando se les pregunta por el pulpo. «Si no tienes pulpo, puedes cerrar el bar. Estás completamente frito sin él, la gente lo pide de forma continua, sobre todo los visitantes», señala Miguel Fontela, desde La Chiruca. Una de las cocineras del negocio añade: «Nosotros es que ya ni nos plantemos no tenerlo, nos lo piden a todas horas».

«No le ganas nada»

Desde otra tapería pontevedresa, La Estrella, cuentan algo muy similar: «Si no tienes pulpo los turistas se levantan y se van, así de simple. Estamos sirviendo unos cinco pulpos cada día», indica Kati Currás. Eso sí, añaden: «Al pulpo, tal y como están los precios, no le ganas nada, pero tienes que tenerlo igual porque es la referencia». En más locales, tanto de Pontevedra como de la meca del turismo, Sanxenxo, indican lo mismo. Aunque el cefalópodo se pague por las nubes en la lonja y en las plazas sí o sí tiene que figurar en los menús en verano. «Sin pulpo no hay paraíso», bromea un camarero.

Ni siquiera los restaurantes que se alejan de las tapas típicas y tradicionales y ofrecen cartas más elaboradas se olvidan del cefalópodo. Lo cuenta el chef pontevedrés Iñaki Bretal, que ofrece el cefalópodo tanto en su tapería Loaira como el restaurante Eirado da Leña: «No caso do Eirado variamos bastante a carta pero agora mesmo si ofrecemos o cefalópodo», indica Bretal.

«Estamos probando todo»

Las palabras de los hosteleros toman forma en las mesas en cuanto se acerca el mediodía. Ayer, en la plaza de la Leña pontevedresa había cefalópodo prácticamente en todas las mesas. Y los turistas que no lo habían pedido reconocían que lo habían comido el día anterior, como unos catalanes hospedados en Panxón, que señalaban: «Estamos probando toda la gastronomía típica de Galicia, y por supuesto también el pulpo, aunque cueste un poco más que antes. Pero, estando en Galicia, hay que comer pulpo. Y también hemos ido a comer marisco, claro que sí». Una familia andaluza, hospedada en Bueu pero ayer de paseo por Pontevedra, le quitaba importancia a la subida del pulpo, decía que los precios «son normales», pero se quejaba de la bebida: «Notamos que Galicia no está bien preparada para las altas temperaturas, en plena ola de calor la cerveza no estaba lo suficientemente fría, eso no nos gustó nada».

¿Cómo se está cotizando ahora mismo la ración de pulpo en Pontevedra o en Sanxenxo? Es difícil dar cifras porque lo cierto es que los precios varían bastante entre locales -también lo hace la preparación, la cantidad y el acompañamiento, ya que algunas raciones incluyen cachelos o viandas como langostinos- pero se puede establecer una horquilla. La ración se mueve entre los 11 y los 19 euros.

«Aunque esté algo caro, se hace un esfuerzo»

Concha, de Sevilla, disfrutaba ayer al mediodía en una terraza de la plaza de la Leña de una ración de pulpo. Y lo tenía claro: «Aunque esté algo caro, se hace un esfuerzo para comerlo, claro que sí». Concha se hospeda estos días en Poio y ayer estaba de visita en la capital del Lérez.

«En Baiona lo pagamos a 19 euros, como en Barcelona»

Eva y Óscar, que están visitando Galicia en familia y se alojan en Cambados, también se están dejando llevar por la gastronomía gallega. Y, cómo no, comieron pulpo: «En el interior está más barato. En Baiona lo pagamos a 19 euros, como en Barcelona. Un poco caro sí nos pareció».

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