Los mil ojos de los espectáculos pirotécnicos

La Guardia Civil lleva a cabo un exhaustivo control de los fuegos artificiales que se tiran en las fiestas


Pontevedra / la voz

No hay mejor remate para una fiesta que un espectáculo de fuegos pirotécnicos. Si ayer en las de Santiaguiño do Burgo estaba previsto emplear 240 kilos de explosivos, en los del Apóstol fácilmente se pueden rondar las dos toneladas. Qué estas fiestas se celebren con total garantía se debe, en gran medida, a la exhaustiva labor de control de los agentes de la unidad de Intervención de Armas y Explosivos, en este caso, de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra.

«Somos un poco los ojos de la seguridad industrial. El área de Industria de la Subdelegación del Gobierno, que es la que aprueba todos estos espectáculos, no tiene una unidad de inspección propiamente dicha», precisó el sargento José Luis Villamil Hermida instantes antes de empezar el control sobre los dispositivos instalados en el aparcamiento disuasorio del pabellón de deportes de Pontevedra. «Venimos por nuestra capacidad de inspección en el marco de la seguridad ciudadana, pero si hubiera cualquier cosa en el ámbito de la seguridad industrial lo comunicaríamos a la Subdelegación», matizó.

Lo primero que coteja la Guardia Civil es que la empresa contratada para tirar los fuegos cuente con los permisos, así como que los trabajadores desplazados pertenecen a un taller debidamente autorizado y disponen de las acreditaciones requeridas por la normativa vigente. En el supuesto de las fiestas de Santiaguiño y dado el volumen de explosivos, estaba clasificado como un espectáculo tipo C: «Aparte del plan de seguridad que presenta la propia empresa participante, hay un plan de emergencia elaborado por la entidad organizadora, en este caso, el Concello de Pontevedra».

Villamil Hermida reseñó que los 240 kilos de explosivos se pueden considerar una media habitual en los festejos de las dimensiones del celebrado en la ciudad del Lérez o de unas fiestas de barrio, de tal modo que es un montante que se incrementará notablemente en el caso de A Peregrina.

Una vez concluidos los controles administrativos, la Guardia Civil centra sus esfuerzos en el tipo de explosivo, así como en los dispositivos y mecanismos que se implementarán para detonarlos. De hecho, en la memoria que se tiene que presentar en la Subdelegación previa a la autorización, entre otras cuestiones, se deben consignar los calibres por potencia y recoger una zona de protección para inmuebles y personas en base al calibre máximo autorizado. De este modo, ayer el calibre máximo que se podía usar era el de cien milímetros y se contemplaba una franja de seguridad de sesenta metros que, «normalmente, en el plan de seguridad y emergencia que hace el Concello se incrementa».

Esta labor que desarrollan los agentes de Intervención de Armas y Explosivos en las fiestas se complementa con las inspecciones en los talleres pirotécnicos. Si la normativa establece un mínimo obligatorio de dos controles anuales, lo cierto es que en el supuesto de la provincia de Pontevedra estas cifras aumentan notablemente y se llegan a realizar hasta media docena de visitas en un año a empresas del sector.

La legislación española contempla, prácticamente, todas las directivas europeas, muchas de las cuales fueron consecuencia directa de un accidente ocurrido en Ámsterdam en el año 2000. El 13 de mayo la explosión en una fabrica de la localidad de Enschede provocó una veintena de muertos, más de medio millar de heridos y desapareció un barrio completo. «Fue la mayor tragedia que hubo con una pirotecnia en Europa», rememoró el sargento Villamil.

Como consecuencia de este siniestro y de las experiencias recabadas en otros accidentes de menor magnitud, se elaboró una reglamento a nivel europeo que fue adoptado por los distintos países. «Es muy rígido y lo estamos haciendo cumplir en los talleres debidamente autorizados, no digo ya en los no autorizados o en los depósitos clandestinos como pudo haber pasado en Tui. Los tenemos muy controlados».

El trabajo de esta unidad de la Guardia Civil se incrementa sustancialmente entre mayo y octubre, meses en los que se aglutina la mayor parte de las fiestas que llevan aparejado algún espectáculo pirotécnico. «Es cuando tienen los depósitos a tope y la capacidad de fabricación está al máximo», precisó al respecto.

Infracciones más comunes

En muchas ocasiones, esta labor se traduce en sanciones al detectarse infracciones. En la provincia de Pontevedra, las más habituales suelen ser por superar la capacidad de almacenamiento -«no suelen ser infracciones muy graves», remarcó Villamil Hermida-, por falta de limpieza de un taller, por guardar en un almacén un producto intermedio, ya que tienen que estar separados, o por cuestiones relacionadas con la fabricación de los fuegos de artificio.

En España, en mayor o menor medida, son varios los ministerios que tienen alguna competencia vinculada con estos espectáculos. La mayor parte de las mismas recaen sobre Industria, mientras que Interior, a través de la Guardia Civil, tiene las relacionadas con todo lo relativo a la seguridad ciudadana.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Los mil ojos de los espectáculos pirotécnicos