Sobre ruedas desde los siete años

La piloto pontevedresa debutó en la Subida a Pontevedra el pasado fin de semana con la escudería Buxa Motor


Pontevedra / La VOZ

Cuando Mara Fontán (Pontevedra, 1995) tenía siete años le pidió a sus progenitores un caballo como regalo de cumpleaños. Dentro de lo que cabe, es una petición hasta habitual para una niña de su edad. Quizás no fue tan habitual que su padre decidiera regalarle no uno, sino unos cuantos. En vez de equinos, apostó por la unidad de potencia de las máquinas tractoras, es decir, la obsequió con un kart.

Y así pasó la infancia Mara. Con un volante en la mano cada domingo. Ella misma lo reconoce. Algunos de los mejores recuerdos de su vida los sitúa sobre ruedas, acompañada de familiares y amigos, en el antiguo circuito de Mosteiro. «Era genial, porque además hasta nos quedaba cerca de casa. Y era barato. Ahora pueden llegar a cobrarte 300 euros por un día en un circuito privado», explica la piloto.

A los 13 años condujo un coche por primera vez. Era un Peugeot 205 que su padre, mecánico, montó para la ocasión. Le dijo que subiera y que lo probara, a ver como se desenvolvía. Hubo que poner varios cojines en el asiento para adecuar la altura. Mara ríe al recordarlo, y también explica que la sensación fue muy especial.

La pontevedresa debutó en competición el fin de semana pasado en la Subida Cidade de Pontevedra. Ha sido su primera carrera, y las sensaciones no pudieron ser mejores. «No nos esperábamos el resultado, la verdad», comenta. «Íbamos a hacer kilómetros, a ganar experiencia y a aprender». La joven piloto realizó una participación más que notable en su debut. Logró una bajada progresiva de los tiempos en cada manga y disfrutó como nunca, que era de lo que se trataba. También se hizo con el primer puesto del premio femenino otorgado por la organización. El único pero lo quiso poner la caja de cambios, que rompió en la última manga del domingo. Un mal menor.

Habla con la ilusión del que cumple un sueño o una promesa. Así ha sido. En su cabeza se dibuja una anécdota del pasado y la comparte. Cuando era niña le prometió a Noemí Blas, entonces impulsora de la escudería Buxa Motor Poio y ahora actual organizadora de la Subida a Ponte Caldelas, que algún día correría con ellos. Ha ocurrido. El sueño de una noche de verano se hizo realidad.

«Soy la primera mujer de la escudería, es algo que me encanta porque cumplo con lo que dije. En principio nació como un equipo de motor para chicas, pero la ausencia de estas dificultó tal hecho en su día», explica Mara. La realidad es que la presencia femenina en este tipo de pruebas sigue siendo discreta, pero la pontevedresa tiene claro que cada vez habrá más. Ella misma forma parte de un grupo de mujeres, una especie de foro nacional, en la que van hablando sobre las actividades que realizan y las citas deportivas en las que van realizando.

¿Y el machismo? «A mí me da algo de pena cuando en una curva, por ejemplo, un espectador dice: ¡Ahí va Senra! Y luego paso yo, u otra mujer, y dice: No va mal la chica», comenta. Ella se siente una más, y entiende, en cierto modo, que algún espectador pueda sorprenderse con su presencia, pero más allá de eso no le da importancia. Todo pasa por la normalización.

El objetivo ahora está claro. Seguir creciendo, sumar kilómetros y aprender del asfalto recorrido. Su sueño está claro, y además es una meta más que plausible: participar en alguna de las pruebas del Campeonato Gallego de Rallyes. Hay tiempo, ganas y gasolina. Mara lo sabe. De momento, toca conducir en la Subida a Ponte Caldelas. Otras dos pilotos participarán en la prueba.

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