La psicología, un arma más en la lucha contra los fuegos forestales

Militares de la UME se preparan mentalmente para intervenir en grandes incendios

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Pontevedra / la voz

Para combatir los incendios forestales hay que estar no solo preparado físicamente, sino también psicológicamente y técnicamente. Es algo que han asimilado los soldados de la Unidad Militar de Emergencias que, en unos días, se desplazarán a su base de operaciones estival en el acuartelamiento de la Brilat en Pontevedra. Desde la UME inciden en que el personal destinado a las labores de extinción de los fuegos «está expuesto a estresores ocupacionales y a incidentes críticos», por lo que «es preciso que estén preparados y entrenados de forma integral, es decir: a nivel técnico, físico y psicológico».

De este modo, y como parte de su preparación para la campaña de incendios forestales que arrancará en breve, la sección de Psicología de la UME ha llevado a cabo un entrenamiento específico en el que participaron todos aquellos militares que vayan a tomar parte en los distintos despliegues por la totalidad del territorio nacional, Así, más de un millar de soldados de todos los batallones que conforman esta unidad.

La intención es que todos ellos dispongan de las «herramientas y conocimientos específicos de activación y desactivación fisiológica y cognitiva». En el seno del estamento castrense se estima que esto les permitirá aumentar el rendimiento individual, pero, al mismo tiempo, prevenir desajustes psicológicos tanto durante como después de una intervención en una emergencia por un fuego forestal.

No hay que olvidar que normalmente, la UME se activa cuando se producen grandes fuegos forestales que desbordan o amenazan con desbordar el dispositivo contraincendios habilitado para la ocasión. Son situaciones en las que se suman la magnitud de las llamas con la presencia de personas o bienes en riesgo, situaciones que incrementan el estrés de todos aquellos desplegados para sofocarlo.

Pero, ¿en qué consistió esta preparación? En lo que, en ámbitos castrenses, definen como la formación y entrenamiento práctico para la autogestión del estrés en incidentes críticos. Así, a lo largo de los meses previos a su desplazamiento al acuartelamiento de Pontevedra, se ha trabajado en aspectos básicos, de tal modo que, insistieron desde la unidad, se incidió en la activación y desactivación fisiológica y cognitiva como factor «fundamental para aumentar el rendimiento de cualquier tarea que implique riesgo, así la gestión tanto de su propia seguridad como la de los compañeros».

En principio, junto con el contingente militar, la unidad trasladará a Pontevedra distintos vehículos de extinción, pero también de comunicaciones que posibiliten la coordinación de estas tropas con el resto de servicios.

Evaluación del programa

Una vez concluido este adiestramiento, la evaluación del programada ha puesto de manifiesto «cambios significativos» en los militares a la hora de «afrontar situaciones de estrés y emocionalmente complejas». Asimismo, los responsables de la Unidad Militar remarcaron que «el hecho de que los participantes se perciban más autoeficaces en cuanto al control de sus propias reacciones corporales les aporta una mayor seguridad para enfrentarse a estas situaciones».

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