Analizan el efecto de las corrientes en la proliferación de algas tóxicas

Las lluvias de junio contribuyeron a la propagación de la toxina paralizante en la ría


Pontevedra / la voz

Hasta qué punto están relacionadas las corrientes con la proliferación de algas tóxicas que se registra en la ría de Pontevedra y en la de Vigo. Esta cuestión es la base de una investigación internacional liderada científicos de la Universidade olívica, del Instituto de Investigaciones Mariñas y del Instituto Español de Oceanografía -Centro Oceanográfico de Vigo-, con la colaboración de expertos del IFREMER de Brest (Francia) y del Instituto de Oceanografía Scripps de California (Estados Unidos).

Desde el pasado 29 de junio y a lo largo de veinte días, los científicos estudiarán en el buque oceanográfico Ramón Margalef los efectos de las corrientes en las propagaciones de algas no solo en ambas rías, sino también en la plataforma continental adyacente. Al frente del despliegue Remedios 2018 se ha situado Enrique Nogueira, del Instituto Español de Oceanografía, quien precisó que «iba a ser una campaña enfocada a las proliferaciones de Dinophysis -toxina diarreica- y de Pseudo-nitzschia -toxina amnésica-, pero la meteorología es caprichosa. Las abundantes lluvias de junio dieron lugar a un fenómeno poco frecuente: la proliferación de Alexandrium minutum -toxina paralizante-, normalmente confinada en la bahía de Baiona, en la ría de Vigo, dando lugar a la formación de una llamativa marea roja en el entorno de la playa de Samil, y alcanzando concentraciones elevadas en la ría de Pontevedra».

El proyecto Remedios, que está financiado a nivel estatal en el marco del programa Retos de la Sociedad, tiene como objetivo estudiar los procesos hidrodinámicos de microescala que determinan las proliferaciones de fitoplancton tóxico en las Rías Baixas culpable, en gran medida, de que periódicamente cierren los bancos marisqueros. A este respecto, desde el Centro Oceanográfico de Vigo precisaron que «estos procesos determinan que las microalgas tóxicas se agreguen en ‘‘capas finas’’ de uno a tres metros de espesor, que actuarían a modo de alfombra tóxica contaminando a los mejillones de las cuerdas de batea».

La afección de estas capas de algas sobre los mejillones difiere en función de la profundidad a la que se formen. En este punto, destacaron que «hasta hace unos años era imposible medir con precisión estos procesos hidrodinámicos», si bien «los avances tecnológicos de las dos últimas décadas han permitido el desarrollo de instrumentos de alta resolución vertical para medir las propiedades físicas del agua de mar y la velocidad y dirección de las corrientes».

Medición de turbulencias

Es el caso del perfilador de turbulencia, que permite analizar en el ámbito costero un fenómeno que, hoy en día, sigue siendo un gran desconocido debido a su naturaleza caótica e impredecible. Estas circunstancias hacen muy complicado disponer de mediciones que permitan caracterizar y esquematizar las turbulencias. Por su parte, las sondas multiparamétricas autónomas posibilitan la medición de un cierto número de variables y parámetros oceanográficos.

Asimismo, los instrumentos de muestreo automático de plancton permitirán obtener una serie de datos que «se compararán con los obtenidos por métodos tradicionales -identificación y contaje al microscopio- y métodos punteros de biología molecular». De este modo, la intención es poder extraer conclusiones sobre las interacciones del fitoplancton con las bacterias y otros microorganismos del ecosistema pelágico o cerca de la superficie.

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