La mitad del trayecto en tren desde A Coruña carece de cobertura móvil

En 26 minutos de un viaje de 68 no hay señal telefónica ni rastro alguno de Internet

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vilagarcía / la voz

Los 101.100 usuarios que anualmente utilizan el tren para cubrir la distancia entre Pontevedra y A Coruña disfrutan de un viaje rápido -los ferrocarriles más veloces lo completan en 68 minutos-, pero desde luego no barato ni tampoco provechoso si uno piensa hacer algo más que contemplar el paisaje. En cualquier lugar del mundo, la gente saca la tableta, el portátil o simplemente el móvil para trabajar, curiosear por Internet o mantener una conversación mientras el tiempo transcurre y las estaciones se suceden. Esto, sin embargo, no es posible en el flamante eje atlántico que se inauguró hace poco más de tres años. En 26 de esos minutos, la mitad del trayecto, la cobertura móvil se esfuma.

La zona más oscura se concentra en las inmediaciones de la capital coruñesa. La sucesión de túneles que conducen a Uxes, Cerceda y Meirama convierten los dispositivos móviles en meros objetos inertes. 22 de esos 26 minutos de sombra transcurren antes de que el tren alcance Santiago. A partir de ahí la señal se recupera para volver a desaparecer durante otros cuatro minutos cuando el ferrocarril se aproxima a Vilagarcía. Los dos túneles que median entre Catoira y Bamio explican que el problema se reproduzca en este lugar. Superado el trance no existen demasiadas complicaciones para continuar el viaje hacia Pontevedra.

Nada nuevo, a la vista de que el Gobierno, entonces bajo los designios del PP, obligó en enero al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) a auditar una cobertura móvil que en el caso del eje atlántico es peor que deficiente. Algo que no solo afecta a los usuarios, sino que se interna también en el delicado ámbito de la seguridad, tal y como han reconocido algunos maquinistas, obligados en situaciones de emergencia a recurrir a los postes telefónicos de toda la vida.

 

Renfe recauda del orden de 1,6 millones de euros al año por el tramo hasta Pontevedra

Alegar un problema de dinero como excusa a la hora de mantener a los trenes del eje atlántico sin un sistema digno para la cobertura móvil puede ser tentador para la compañía que los gestiona. Pero es probable que le resulte bochornoso al viajero obligado a recurrir un ferrocarril que en absoluto es barato. El precio del billete entre Pontevedra y A Coruña oscila entre los 16,05 euros del más caro y los 8,15 que cuesta la frecuencia más lenta. Teniendo en cuenta el volumen de personas que cada año se mueven entre ambas ciudades, Renfe se embolsa del orden de 1,6 millones de euros solo en este trayecto.

El billete encarecido de Galicia

Cabe recordar la discriminación comparativa que la ausencia de un servicio de cercanías inflige a los pasajeros de la red ferroviaria gallega. Asturianos, madrileños, vascos o catalanes, que sí tienen a su disposición un tren de proximidad, pagan hasta un euro menos por trayectos similares. Un ejemplo. Desplazarse entre Avilés y Oviedo es equivalente a hacerlo entre Vilagarcía y Pontevedra. El billete en el cercanías de Asturias cuesta 3,40 euros para recorrer 33 kilómetros.

El regional que une Vilagarcía y Pontevedra cuesta 4 euros; el ferrocarril rápido se va a 5,05 por una distancia de 26 kilómetros. De todo ello se habló el mes pasado en el Parlamento de Galicia, cuando el diputado socialista Xulio Torrado defendió la necesidad de incorporar tramos de proximidad en el eje atlántico. El Partido Popular tumbó la iniciativa, alegando que «só buscaba xerar ruído».

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