«Enzo Bearzot no quiso jugar contra el Pontevedra, decía que era muy fuerte»


Cuando Italia llegó a Pontevedra para jugar la primera fase del Mundial, la ciudad estaba volcada con la fase de ascenso a Segunda en la que el conjunto granate estaba inmerso. Demasiado fútbol para el mes de junio. La escuadra de Bearzot desembarcó en Pasarón para entrenar, pero quiso hacer una minigira de amistosos antes de que empezase la competición oficial. El primer destino sería Braga, allí jugarían contra el Sporting el 8 de junio de 1982. A la vuelta quisieron medirse con el Pontevedra, pero Suso J.J., en aquel momento locutor de radio, recuerda que «Bearzot dijo que no, no quisieron jugar con el Pontevedra porque decían que eran muy fuertes después de haberlos visto en el play off contra el Hospitalet». Así que fue un combinado del Atlético Pontevedrés y el Pontevedra juvenil quien se midió a Galli, Collovati, Gentile, Scirea, Vierchwod, Massaro, Conti, Antognioni, Selvaggi, Tardelli y Altobelli. El resultado fue un reflejo de la diferencia, un 7-0 a favor de los italianos. Suso no solo recuerda el aspecto deportivo, que casi al igual que España este año, pasaron de milagro, tiene en la memoria «la elegancia de la plantilla, recuerdo el uniforme que tenían con aquellas chaquetas milrayas cuando salían a pasear por la ciudad». Esa imagen que vive en la memoria de algunos periodistas de la época está todavía hoy muy presente, aprecian la cercanía que había con las selecciones actuales. Suso aprovechó su conocimiento del italiano para echarles una mano a la hora de comunicarse con sus compañeros periodistas. Acudían al Parador a las ruedas de prensa, tenían mejor relación que con la italiana, que en ese momento los ponían a caldo por su mal juego. Algo que estos días nos suena muy de cerca.

La selección italiana pagó 18 millones de pesetas al Parador por su estancia

Las anécdotas que recuerdan la estancia de la selección italiana en Pontevedra llenaría cientos de páginas, en aquel momento cada día La Voz de Galicia publicaba alguna información sobre el equipo. Alguna de ellas recuerdan que la federación italiana pagó 18 millones de pesetas por la estancia de los jugadores y cuerpo técnico en el Parador durante 22 días en régimen de pensión completa. La alimentación era el aspecto que más cuidaban, aunque todo venía de Italia, un problema con Aduanas le obligó a utilizar pasta española hasta que pudiese llegar su mercancía. Su cocinero Lorenzo Lorini, que hoy tendría 79 años, compraba la carne y el pescado en el mercado a las ocho de la mañana y solo dejaba beber un vaso de Rioja al día a los jugadores.

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