A por el trono de larga distancia

Pablo Dapena entrena más de seis horas al día para competir en la prueba incluida en el ITU Multisport, que se celebra en julio en Dinamarca


pontevedra / la voz

«A mi es fácil de localizarme, o estoy en las carreteras de Pontevedra, en la piscina de Pontemuiños o en la Illa das Esculturas», decía ayer el triatleta Pablo Dapena después de una mañana en bicicleta. Tendido en el sofá de su casa reponía fuerzas antes de hacer tres series de seis mil metros corriendo por la tarde. Se ríe cuando le dicen que son de otra especie, que los triatletas no están hechos de carne y hueso. Y en parte es una realidad. «Solo encuentro frescura unos días antes de competir, convivimos con la fatiga y el cansancio a diario», resume Pablo Dapena. Acaba de ganar el triatlón Cidade de Pontevedra, pero para él es un entrenamiento algo más serio de los habituales porque compite, pero no es más que una sesión en cuanto al esfuerzo.

Su mente está en el Campeonato del Mundo de larga distancia, que el próximo 14 de julio le llevará a competir dentro del ITU Multisport Festival, que se celebra en Fyn, Dinamarca. Viajará junto a Emilio Arguyo para defender la camiseta nacional y sacarse el mal sabor de boca que le dejó el del año pasado en Canadá, donde fue descalificado en la prueba en bicicleta por rodar fuera del carril. Ahora quiere vengarse de ese mal trago.

Especializado en medias distancias, tendrá que enfrentarse a tres mil metros nadando, 120 kilómetros en bicicleta y otros 30 corriendo, tal y como ya hizo el año pasado en Penticton (Canadá), donde quedó segundo en la prueba a nada. Dapena solo piensa estos días en encontrarse bien y hacerlo lo mejor posible. Para calcular ese estado de forma, Dapena hace un paralelismo que a los mortales nos parece inasumible. «La distancia media -1.900 metros a nado, 90 kilómetros en bici y 30 a pie- se hace entorno a cuatro horas, tengo fondo físico para las cerca de seis de la larga», explica Dapena sobre la prueba a la que se enfrentará en algo más de dos semanas. Es la misma distancia con la que el pasado año fue campeón de España en Ibiza. Eso sí, recuerda que los días posteriores no podía casi ni caminar. Estar tumbado en la playa era su única meta.

Pero el trono de larga distancia no es el único objetivo del triatleta pontevedrés, que al margen de esta competición, pelea en el circuito Challengue, donde se ha curtido con buena nota en la primera parte de la temporada. El vencedor de estas pruebas se llevará 30.000 euros, una dotación económica que Pablo fija entre sus prioridades. En estos momentos es segundo en el ránking, pero a su regreso de Dinamarca y después de un merecido descanso participará en el Challenge de Madrid, en distancia Ironman. Esa cita todavía será el 24 de septiembre.

Dapena tiene tiempo de prepararse para unas distancias en las que todavía nunca ha competido. «Será duro, pero la primera vez que competí en media distancia pensé que no podría hacerlo y sin embargo lo conseguí», explica. Irá a por los 3.800 metros nadando, 180 kilómetros bicicleta y 42,2 corriendo. Tiene un su mochila cuatro de media distancia que le han aupado a la segunda posición de ese ránking, ahora queda luchar para escalar ese último peldaño.

Pero antes de Madrid tiene esta inminente parada en Fyn, que le valdrá como buena vara de medir de cara a ser uno de los favoritos en la misma competición que se celebrara en Pontevedra el próximo año. La ciudad del Lérez tendrá antes el nacional de larga distancia en el que todo apunta que también competirá. Hacerlo bien en casa, puntúa deportivamente, pero también lo hace anímicamente.

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