La pésima campaña primaveral da la puntilla a tiendas antiguas

«Es imposible resistir más», dicen algunos comerciantes que echan el cerrojo


pontevedra / la voz

«Nos están cayendo las siete plagas». La frase la pronunciaba ayer una comerciante pontevedresa y con ella intentaba resumir la situación que viven las tiendas locales que, en buena parte, es la misma que sufre el comercio de toda Galicia. Aludía ella a que el año ya empezó mal. No en vano, hizo calor prácticamente hasta diciembre, así que lo que se vendió de invierno ya fue en plenas rebajas. Tras el fiasco de la ropa y el textil invernal, la esperanza se centraba en la primavera. Pero tampoco pudo ser. El mal tiempo volvió a jugar una mala pasada y ahora mismo, que es cuando se empieza a mover un poco la venta de prendas de verano o de sandalias, ya están los descuentos puestos. Este desesperante contexto, unido al cambio de hábitos de los clientes, está acelerando el cierre de tiendas antiguas en Pontevedra, algunas con tanta solera como Peral Moda, con cuatro plantas de negocio en Curros Enríquez. «Es imposible resistir más», decía ayer, con desesperación, el dueño de una zapatería de la zona vieja que también decidió bajar la verja.

Los cierres, algunos por jubilación y muchos por la asfixiante situación del comercio, son especialmente visibles en algunos puntos de la zona monumental. Por ejemplo, en Curros Enríquez y Don Gonzalo. El inicio es ya demoledor, con la emblemática droguería La Moderna cerrada. Aunque en este caso no se trata de que no vendiese, sino de un problema con la caducidad de la renta antigua del local. Si se sigue la calle, aparece el letrero de cierre de Peral Moda, ante el que muchos se paraban ayer. «Salieron muchísimos niños vestidos de aquí», decía una mujer que entraba en la tienda a echar un vistazo al género de liquidación. Poco después de Peral Moda está también lo que fue Ferretería Varela, ahora simplemente un local cerrado y lleno de pintadas. Siguiendo la calle, uno todavía se lleva algún disgusto comercial más. Calzados Tica, que abrió en los años setenta, también anuncia en su escaparate que cierra: «Resistimos cuanto pudimos pero esto ya no da más de sí. Lo único que queremos es terminar la mercancía y cerrar», señala el responsable del negocio. En su caso, apunta a dos culpables: «Las últimas campañas, que fueron malísimas. Y el hecho de que no se pueda aparcar cerca también nos mata, porque a nosotros nos venía gente del rural que ya no nos viene. Si en un negocio no entra gente, no hay forma de vender».

El pesimismo va de tienda en tienda. Y lo resume en una frase Ernesto Filgueira, que también está intentando acabar con la mercancía acumulada para bajar la reja este mismo verano. «No hay forma, la gente cambió de hábitos, compra por Internet, y las tiendas locales, sobre todo las antiguas, resisten como pueden, las que pueden resistir». Filgueira anunció en febrero que bajaba el telón y desde entonces ha estado liquidando mercancía.

Desde las asociaciones de comerciantes de Pontevedra tienen claro que son muchos los factores que atenazan al comercio local, entre ellos el auge de la venta por Internet, tal y como recordaban ayer desde Aempe.

Continúa la búsqueda de emprendedores para que sigan con negocios longevos

Pese a que el contexto es complicado, en Pontevedra se están llevando a cabo iniciativas para intentar que los comercios con solera no acaben muriendo. Sobre todo, para tratar de dar continuidad a aquellos que prevén cerrar por jubilación. ¿Qué es lo que se está haciendo? El Concello de Pontevedra, en colaboración con la Asociación de Pequenas Empresas de Galicia (APE) pusieron en marcha el plan Repensa, que trata de poner en contacto a los comerciantes que se jubilan con emprendedores dispuestos a seguir estos negocios.

Responsables de este plan señalaban ayer que finalmente se anotaron 22 negocios. Sus dueños se pusieron en las manos del Repensa para tratar de encontrar a alguien que siga con sus empresas. ¿Y cuántos emprendedores aparecieron? De momento, hay tres personas interesadas, que todavía no se decantaron por ningún negocio en concreto.

De distintos sectores

Entre los comercios que buscan emprendedores que los continúen hay algo de todo. Desde mercerías a una cuchillería pasando por una tapicería o varios negocios de hostelería. El último local en sumarse a la lista fue una ferretería ubicada en la calle Rosalía de Castro. Los promotores del Repensa señalan que el plazo para que emprendedores y negocios se apunten continúa abierto y que se siguen realizando entrevistas para que las personas que mostraron interés por dar continuidad a alguna tienda encuentren aquella que mejor se adapte a sus expectativas. Los que deseen más información puede acudir a la oficina de la APE.

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