Efectos colaterales de la caída de Rajoy

Desde cambios de criterio en las inversiones públicas hasta un aluvión de ceses de cargos en los diferentes niveles de la administración periférica del Estado


La reprobación de Mariano Rajoy como presidente de este país con el consiguiente desalojo del PP al frente del Gobierno de la nación reportarán consecuencias en el ámbito local, provincial y gallego. Las primeras son políticas y evidentes: de un plumazo un par de pontevedreses que ocupaban dos de los más altos cargos públicos del Estado, desaparecen de ese estadio. Además habrá otros pontevedreses alcanzables por la catarata de ceses. Y por ende, tendremos tiempo de analizar si hay cuota pontevedresa entre los cerca de 5.000 nombramientos que deberá ir realizando el nuevo consejo de ministros que presida Pedro Sánchez, quien tuvo en esta ciudad un importantísimo apoyo para recuperar el liderato del PSOE.

La otra derivada de la moción de censura que ha prosperado se irá viendo más paulatinamente: la posible modificación de criterios para inversiones planificadas y/o en desarrollo de los diferentes ministerios.

Inversiones bajo lupa

Probablemente en materia de infraestructuras serán donde se concentren los efectos más evidentes de la caída de Rajoy y su gabinete y, en contraposición, veamos con qué criterios llega Sánchez y quien vaya a ocupar la cartera de Fomento y Obras Públicas..

El cronograma de ejecución y las partidas presupuestarias para continuar los tres tramos de la circunvalación de Pontevedra constituyen actualmente la principal partida de gasto en los PGE. Lo consignado para 2018 ya figuraba en los presupuestos que aprobó el PP con ayuda de C’s y PNV antes de la moción de censura. Pero si la legislatura se estira hasta junio de 2020, seguramente la frágil situación del Gobierno de Sánchez y la dependencia de terceros, pueda deparar cambios de criterio.

Del mismo modo, queda por ver si los nuevos responsables de Fomento asumen otros compromisos en obras públicas que el Concello de Pontevedra ya firmó con Ana Pastor cuando era ministra y que Íñigo de la Serna contemplaba, aunque sin aparente entusiasmo. Sobre todo la reforma del nudo de Bomberos y el nuevo enganche con la AP-9 así como la extensión del paseo peatonal entre Pontevedra y Marín.

Probablemente resultará mucho más sencillo que el nuevo Gobierno socialista muestre mejor predisposición a escuchar al alcalde de Pontevedra, a la presidenta de la Diputación Provincial y a los regidores de los concellos de O Morrazo, hartos de que tanto Fomento como la concesionaria Audasa hagan oídos sordos al clamor de miles de usuarios de la Autopista del Atlántico hastiados del «choteo» que se traen con las obras del Puente de Rande.

En este asunto Mariano Rajoy tuvo una implicación directísima al haber presidido una inauguración que resultó ser fraudulenta. Los seis carriles de Rande apenas se han podido utilizar por las constantes labores en el puente durante cinco meses y lo que aún queda. Parece obvio que cualquier intervención del nuevo Gobierno para corregir los desmanes de Audasa resultará muy golosa, por la inmensa gratitud que obtendrá.

Toca hacer maletas y dejar despachos. Empezaron Mariano y Viri en La Moncloa y les seguirán muchos. En Galicia, comenzando por el Delegado del Gobierno Central, Santiago Villanueva; los subdelegados en las cuatro provincias, entre ellos Ana María Ortiz, en Pontevedra, y otros más ya pueden ir pensando en regresar a sus anteriores puestos como funcionarios públicos de los que procedían.

El mayor «palo» será para la pontevedresa Teresa Pedrosa, quien deberá cesar como delegada de la Zona Franca de Vigo, uno de los ocho salarios públicos más altos del Estado lo que la convertía en la primera mujer en esa lista. Nada menos que 132.000 euros anuales según el dato que el Portal de Transparencia divulgó en 2016.

El meneo puede llegar también a los presidentes de los puertos de interés estatal que como Marín-Pontevedra. Entre todos ellos precisamente el caso de José Benito Suárez Costa tiene connotaciones especiales. Además de que su esposa deje de ser la tercera magistratura política del país, su salida de la Autoridad Portuaria, le relanzaría. De golpe y porrazo, el fiel amigo y compañero de caminatas de Rajoy por la Ruta da Pedra e da Auga, vuelve a estar en el escaparate. Aunque probablemente lo que menos le apetece a «Josebe» es que le hablen de ser candidato del Partido Popular a la alcaldía de Pontevedra y menos aún medirse contra Miguel Anxo Fernández Lores. De momento el PP local celebrará a finales de este mes su congreso «eternamente» aplazado.

Altos cargos de vuelta

Los relevos forzosos de altos cargos por el cambio de gobierno, motivará el retorno de Madrid de algunos pontevedreses a los que se llevó Mariano Rajoy. Me refiero, entre otros, a Irene Garrido Valenzuela, quien volverá, como Ana Pastor, a su escaño como diputada por la provincia de Pontevedra. Cesará como Secretaria de Estado de Economía, cargo que ocupaba desde noviembre de 2016.

Otro caso será el Juan Luis Pedrosa Fernández. El último alcalde de derechas que tuvo Pontevedra antes de la doble década de Fernández Lores, ocupa desde 2012 la presidencia de la Sociedad de Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR), dependiente del Ministerio de Fomento.

Y además, todos aquellos (cifra incalculable) que fueron llevados a ocupar puestos de libre designación y asesorías en los staff de Moncloa y diversos ministerios. Es la «operación retorno».

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