Los niños piden al alcalde carriles bici, papeleras y «lombos»

Alumnos de seis colegios trasladan a Lores sus demandas en el Consello de Nenos e Nenas


Pontevedra / La voz

Hace años que Pontevedra se va acercando cada vez más a la «ciudad de los niños» que ideó Francesco Tonucci, el pedagogo de cabecera del gobierno local. Y una de las patas de esa urbe idealizada es el «consejo de los niños y niñas», un órgano que habría de tener influencia en la toma de decisiones políticas que afecten a los habitantes más jóvenes del municipio. Hace unos años se constituyó ese órgano, por el que van pasando casi todos los centros escolares de la ciudad.

Ayer tocó sesión con el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, y con el intendente jefe de la Policía Local, Daniel Macenlle, en la Casa da Luz. Estaban representados seis centros escolares - Doroteas, Froebel, Marcos da Portela, Campolongo, Álvarez Limeses y Manuel Vidal Portela-, que enviaron a jóvenes consejeros de entre 7 y 11 años.

Se abrió el turno de palabra y Lores escuchó sugerencias, aplausos y algún reproche. ¿Qué dicen los niños en un tú a tú con el alcalde? Pues en general cosas bastante razonables. La petición más repetida es que se habiliten más carriles bici; el halago más repetido, la reducción de coches en el centro; y el reproche más escuchado, la falta de limpieza y de papeleras en las calles.

Pero no se quedan ahí. Lores y Macenlle también tuvieron que escuchar con cierto estupor cómo se les demandaba que se vuelvan a implantar los vigilantes en los cruces de los Camiños Escolares. Otras peticiones eran más de su agrado: que se habiliten más pasos de peatones y más «lombos» en Rosalía de Castro o la Rúa Estación; o que se multe a quienes no recogen los excrementos de sus mascotas y a quienes llevan perros de razas peligrosas sin bozal. También hubo quien pidió al alcalde que elimine el botellón y una alumna recriminó el mal olor de los composteros de Monte Porreiro. Otros pedían menos plazas de carga y descarga, y muchos, que haya más semáforos para peatones. Y ya puestos, hasta se pidió un tobogán acuático para la playa fluvial.

Desde el CEIP Froebel, además, llevaron al Consello de Nenos e Nenas un invento elaborado en las clases de robótica: un chaleco para ciclistas al que se le ilumina una luz roja en la espalda cuando detecta que se acerca un coche por detrás.

Cuando fallan algunos conceptos básicos del modelo urbano

Algunas de las peticiones de los «consejeros» infantiles colisionan con el modelo de ciudad del gobierno local, y Lores no lo ocultó. «Hai cousas coas que non estou dacordo», indicó. Así, trató de explicar a los escolares que a su modo de ver no hacen falta semáforos para peatones «porque o que buscamos é que sexa o peón quen teña prioridade e que sexan os coches os que teñan que parar». O que no habrá carriles bici en el centro porque los ciclistas circulan por la calzada si la velocidad del tráfico está limitada a 30 por hora. Tampoco se comparte la petición de que vuelvan los vigilantes a los Camiños Escolares -«pola tarde saides sos e non precisados de vixiantes, ¿non?»- ni que haya que eliminar plazas de carga y descarga para que haya más aparcamiento libre.

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