Adiós a las vías rápidas

Los desdoblamientos en autovías del corredor de O Morrazo, como antes los de O Salnés y Barbanza, llegan con años de retraso y numerosas víctimas mortales

.

La puesta en servicio de una parte de la Autovía de O Morrazo, producto del desdoblamiento del corredor preexistente, supone un paso más hacia la necesaria superación de un concepto vial que tristemente ha acreditado una terrible peligrosidad mortal. Un reguero de fallecimientos de conductores y ocupantes de vehículos accidentados, tanto en ese corredor de O Morrazo como antes en los de Barbanza y O Salnés golpearon conciencias en la Xunta de Galicia, cuyo compromiso de reconvertirlos en autovías se va materializando con una irritante lentitud. Ese recordatorio debería moderar el entusiasmo manifestado por el presidente de la Xunta durante el acto de inauguración del pasado viernes, al que se llegó con ocho años de retraso. Desde que se abrió el corredor de O Morrazo en el 2005, se produjeron más de una decena de accidentes mortales. Solo en el 2010 se llegó a tal punto (ocho fallecidos) que se creó una Asociación de Familiares de Víctimas Mortales del Corredor de O Morrazo que ha venido presionando al gobierno gallego, que asumió desde ese mismo año la conversión en autovía, aunque los plazos y trámites nos hayan traído hasta aquí.

Los corredores de Cuíña

Estos corredores o vías rápidas tuvieron su apogeo entre 1990 y el 2000, cuando se requerían alternativas a carreteras comarcales que presentaban niveles de tráfico muy altos en general y ya saturados en los períodos estivales. Especialmente en zonas de litoral de las Rías Baixas, de modo que decidió atacarse el problema con vías rápidas que se planificaron para O Salnés, Barbanza y O Morrazo. Fue en la etapa de José Cuíña Crespo como Conselleiro de Política Territorial, con gobiernos de Manuel Fraga.

Las vías rápidas no dejaban de ser carreteras convencionales con una teórica mejor calidad de circulación por trazado, ausencia de intersecciones y vallado y cuya construcción resultaba más económica que las autovías para el erario público gallego. Pero esa misma concepción encerraba una trampa terrible: al tratarse de carreteras de una calzada con dos sentidos de circulación y a más velocidad, el riesgo de colisiones frontales por adelantamientos y otras maniobras era muy alto, así como el índice de mortalidad.

Así los corredores de O Salnés y de Barbanza, desde su puesta en servicio en 1994, fueron escenarios de rachas tremendas de accidentes que motivaron la necesidad de su desdoblamiento consumado en el 2008. Aunque en el caso de O Salnés restan los tramos Sanxenxo-O Grove y Cambados-Vilagarcía, prometidos por la Xunta de Galicia, pero arrinconados en algún cajón de la Consellería.

«Lombosland»

Los 3.000 badenes que ya habrá este año sitúan a la provincia de Pontevedra en una cifra récord en relación a la media nacional

La anunciada construcción de 358 pasos sobreelevados para peatones, popularmente «lombos», que llevará a cabo la Diputación en travesías de una treintena de municipios pontevedreses, supondrá que a finales de año, seremos la provincia de España con más reductores de velocidad, tanto en número como en proporción a la cifra de habitantes y de conductores.

Según los cómputos que efectuaba César Mosquera, vicepresidente de la Diputación, entre los «lombos» que existen tanto en Pontevedra como en otras urbes, más los que colocó el organismo provincial por muchos municipios y los instalados por Ministerio de Fomento y Xunta de Galicia, llegaremos a unos 3.000 badenes en toda la circunscripción.

Una sencilla operación matemática nos sitúa ante un dato que me parece contundente: en esta provincia habrá un «lombo» por cada 300 habitantes

Expansión del modelo

Lo que está ocurriendo en esta provincia solo es entendible a partir de la repercusión adquirida por el ejemplo de la ciudad de Pontevedra en materia de calmado del tráfico. Pero también por las experiencias pioneras en A Illa de Arousa o en Vilagarcía como freno a los atropellamientos de peatones. No obstante, la clave para la expansión del modelo tiene una explicación sobre todo política: el gobierno de coalición en la Diputación y la colocación del citado Mosquera al frente del área que decide esas actuaciones.

Con voluntad política y con capacidad presupuestaria, el denominado Plan Móvese es la herramienta para expandir los «lombos» y aclimatar a miles de conductores de la provincia a sosegar la velocidad al volante, del mismo modo que no nos quedó más remedio a los de la capital.

Los «lombos» son irritantes, ciertamente. Pero eficaces. Su contribución a prevenir accidentes, incuestionable. Las estadísticas lo confirman. Pero no son sagrados. El principal defecto constructivo que presentan es la altura. Algunos más que badenes, parecen muros de pantano excediendo las medidas (entre 6 y 10 centímetros) que una instrucción técnica del Ministerio de Fomento estableció desde el 2008 ante el desorden que había. Pero la disparidad de interpretaciones y competencias, abona la diversidad de formatos. El limbo de los «lombos». Así en la ciudad de Pontevedra solo se rebajaron algunos por presión vecinal en la avenida María Victoria Moreno (antes Fernández Ladreda). Pero en cambio persisten otros muchos como en las denominadas «rutas sanitarias», que emplean a diario ambulancias y vehículos que transitan hacia el Hospital Montecelo, pese a un acuerdo plenario mayoritario que abogaba por su supresión.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

Adiós a las vías rápidas