«Las imágenes que tengo grabadas de Angrois no las podré borrar en mi vida»

El mando policial fue «el responsable de toda la evacuación del accidente» ocurrido el 24 de julio del 2013


Pontevedra / La voz

Recién nombrado jefe de la Policía Autonómica de Pontevedra, Pablo Álvarez Montesinos ha estado los últimos ocho años destinado en la Comisaría de Santiago como responsable de seguridad ciudadana, un período de tiempo en el que tuvo que hacer frente a la catástrofe de Angrois. «Me tocó directamente. Fui el responsable de toda la evacuación del accidente. Creo que nos portamos todos, la sociedad en general, sensacionalmente. Fue un tema muy duro, quizás el más duro de toda mi carrera profesional. Había habido muertos en atentados terroristas cuando estuve destinado en el País Vasco o en la frontera de El Tarajal (Ceuta)...».

Pese al tiempo transcurrido, Álvarez Montesinos tiene muy presente lo que ocurrió la tarde del 24 de julio del 2013 cuando descarriló un tren Alvia. «Aún hoy estoy marcado», apunta, aunque está convencido de que, si el accidente se hubiera producido en otras fechas, hoy se podría estar hablando de una cifra mayor de fallecidos: «Si no llega a haber a cantidad de fuerza policial que había en la ciudad de Santiago ese día -eran las horas previas a los fuegos del Apóstol por el 25 de julio-, en vez de ochenta muertos hubieran sido ciento y pico. La evacuación fue rápida y se evitaron muchos fallecimientos, pero las imágenes que tengo grabadas en mi mente creo que no las podré borrar en mi vida».

Tal fue el impacto de la tragedia que Pablo Álvarez lo exteriorizó de una manera que, transcurridos los años, parecería superficial, pero en el fondo no deja de ser muy significativa. Estuvo más de dos meses sin poder probar carne y, de hecho, buena parte de los agentes que participaron en las labores de rescate requirieron de algún tipo de asesoramiento psicológico por la Administración.

El nuevo jefe de la Policía Autonómica de Pontevedra también quiso resaltar el trabajo que realizaron ciudadanos anónimos aquel día. A fin de cuentas, durante los primeros cuarenta y cinco minutos estuvo activada la alerta de atentado terrorista, por lo que existía el temor de que pudiera haber bombas sin detonar.

Atentado durante 45 minutos

«En un principio, creímos que fue un atentado. Yo fui quien activó la circular 50, la circular de la policía para cuando hay un atentado terrorista, y la desactivé al confirmar que era un accidente gracias a los TÉDAX de la Policía Nacional que me echaron una mano, pero estuvimos extrayendo gente de los vagones durante tres cuartos de hora, que fueron cruciales para salvar muchas vidas, gracias a la valentía, no solo de los policías o los guardias civiles, sino de los ciudadanos. Aún creyendo entonces que era una atentado y que podía haber más bombas, seguían ayudando y fue algo fundamental», remarca quien, años atrás, había participado en la evacuación de la comarca de Fisterra cuando se produjo el hundimiento del Casón.

La mayor de las dificultades con la que se encontraron a la hora de acceder al interior de los vagones fueron los cristales, que «ni dándoles con picos eramos capaces de romperlos». Es por ello que tuvieron que utilizar los espacios de unión entre vagones, una suerte de juntas de goma, para encontrarse de lleno la magnitud de una tragedia que conmocionó a la sociedad gallega y, por extensión, a la española.

«El consumo de alcohol por menores es la mayor lacra de la sociedad»

Con cerca de medio centenar de personas bajo su mando, Pablo Álvarez remarca que los retos que la Policía Autonómica tiene por delante están relacionados con los incendios forestales, la protección a mujeres víctimas de malos tratos, el furtivismo y todo lo concerniente a los menores, que «es un tema que nos debería preocupar a todos porque son el futuro de nuestro país».

De hecho, su intención es intensificar el contacto con los locales de ocio, que «ya han sido inspeccionados muchas veces a lo largo de estos años». Los controles son periódicos, casi todas las semanas, y están poniendo de manifiesto que «están bastante concienciados los empresarios de que tienen que evitar la venta de bebidas alcohólicas a menores».

En este marco, reconoce que es más difícil controlar las ventas que se puedan realizar en supermercados o tiendas, «si bien están todos advertidos». De igual modo, se ha detectado que «ha disminuido mucho» el consumo de alcohol por parte de adolescentes en la vía pública.

Y es que Álvarez Montesinos considera que el alcohol por parte de los adolescentes acarrea, ya no solo un deterioro cognitivo en ellos, sino que está detrás de muchos delitos. «Prácticamente, la gran mayoría de la delincuencia que se produce en las ciudades es derivada de personas que necesitan consumir alcohol o drogas y no tienen dinero, o que están tan deteriorados mentalmente que delinquen por habito».

En cuanto a los padres, hay un porcentaje que «no le da importancia al consumo de alcohol o al consumo de cannabis porque parece ser que están institucionalizados. Es la mayor lacra que tenemos en la sociedad occidental».

Violencia sexista

Otro de los ámbitos de actuación de la Policía Autonómica es la protección de víctimas de violencia sexista, de tal modo que en Pontevedra los agentes de este cuerpo dan cobertura a diecisiete mujeres. «Esto no es un problema de un cuerpo o de otro, es un problema de la sociedad», resalta, al tiempo que reclama una mayor implicación y coordinación de todos los entes sociales.

«La policía no es la solución», insiste, al tiempo que aboga por la educación y la formación de los jóvenes, pero también de los adultos. En este punto, deja claro que uno de sus objetivos es que la plantilla bajo su mando esté reciclándose continuamente para que, de este modo, los agentes estén a la altura de la sociedad y al tanto de las últimas tecnologías.

Es el caso del uso de drones, uno de los retos que se plantea en la memoria de la Policía Autonómica. Se trata de una innovación que, según matiza Pablo Álvarez, «está en estudio» y que podría emplearse en incendios forestales, pero también en espectáculos públicos, vigilancia del furtivismo... «Es un medio que hoy en día no está explotado, pero cuando se consiga que su rendimiento sea el idóneo nos tendremos que poner al día en su manejo».

Retomando el tema de los incendios, en el pasado mes, el cuerpo realizó 207 inspecciones que determinaron la interposición de 57 denuncias y en un caso concreto la apertura de diligencias penales. A este respecto, la policía está llevando a cabo una labor preventiva de inspección de las franjas de seguridad. «Es una labor callada», remarca al tiempo que incide en que se debe de «concienciar a los ciudadanos de que esta es nuestra tierra, que la tenemos que cuidar».

De igual modo, en abril, se realizaron 54 inspecciones en locales de copas y 257 vinculadas con el medio ambiente.

«Como presidente de la plaza de toros, el abucheo lo tengo asumido»

Su nuevo rol al frente de la Policía Autonómica de Pontevedra conllevará que Álvarez Montesinos tenga que presidir la plaza de toros durante la feria de A Peregrina, una faena para la que «me tengo que poner al día». Apostilla que, si bien «nunca he ido a los toros», cuando ingresó en la Policía Nacional a finales de los setenta una de las cuestiones que tuvo que estudiar fue el reglamento de la tauromaquia. Eso sí se lo toma con pragmatismo: «Entiendo que es un trabajo que tengo que desarrollar. Me pondré al día e intentaré asesorarme muy bien y cumplir con mi cometido lo mejor que pueda».

«Todo el mundo me habla de los toros y sería un inconsciente si dijera que no me preocupa, pero no es una cosa que me quite el sueño», apunta, al tiempo que asegura que «el abucheo lo tengo asumido, los silbidos también». En todo caso, remarca que no sería la primera vez que le silban en el ejercicio de su profesión. De igual modo, es consciente de que la de Pontevedra, a pesar de ser considerada una plaza de segunda categoría, suele tener un cartel conformado por «toreros de primera línea».

Explica que cuando le comunicaron este cometido, no puso inconveniente alguno. A fin de cuentas, «en este aspecto soy como la Guardia Civil, si hay que hacerlo, se hace y punto». Pablo Álvarez precisó que si nunca ha asistido a la feria taurina es por cuestiones de «deformación profesional. Normalmente evito estar en los lugares donde hay muchedumbres. Todas las desgracias suelen ocurrir donde se concentra muchan multitudes, por lo que, en mi tiempo libre, prefiero estar con mi mujer dando un paseo».

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