De Pontevedra a las Olimpiadas júnior por «testaruda»

La palista Antía Otero, de 15 años, es la única española que irá a los Juegos de la Juventud


Mientras el temporal de frio y lluvia dejó a los piragüistas del selectivo nacional en el hotel, Antía Otero, con 15 años, y su entrenador del Club Piragüismo Pontevedra, Miguel Villanueva, se pasaron toda la tarde aprendiendo a hacer el esquimotaje ?dar la vuelta a la canoa desde el barco cuando haya volcado ?hasta que lo aprendió. Esta anécdota de hace ya varias semanas refleja el carácter que ha llevado a esta joven palista a ser la única española que defenderá al combinado nacional en los Juegos Olímpicos de la Juventud el próximo mes de octubre en Argentina. Antía Otero consiguió la clasificación este fin de semana en el selectivo que se celebró en Valencia. Para estar entre los mejores 58 palistas de todo el mundo, la joven pontevedresa tenía que puntuar en pista y en slalom, una modalidad dentro de esta disciplina que tuvo que aprender de forma exprés. «Se sumaban las puntuaciones de ambas y solo se seleccionan los mejores resultados», comenta Otero, que está acostumbrada a competir en pista y a la que su entrenador, Miguel Villanueva, le recuerda que regresará cuando pasen las Olimpiadas júnior. Será, además, la primera competición internacional en la que participe esta palista cadete dos veces campeona de España. «No tengo miedo, pero sí que tengo respeto, me han dicho que las húngaras y las de Uzbekistán son las más peligrosas en esprint», explica Antía Otero, que empezó en esto del piragüismo a regañadientes. Sus padres la anotaron en este deporte un poco por tradición familiar con sus tías y, especialmente, su madrina, como referente.

El aliento de la familia

El trabajo y la testarudez por cumplir los objetivos la han llevado en volandas hasta los Juegos de la Juventud y la han convertido un una promesa del piragüismo en C-1. «Solo sé que me queda mucho que trabajar, es un primer paso para llegar algún día a los Juegos Olímpicos», señala Antía Otero, que tiene entre sus referentes a Craviotto o Teresa Portela, aunque ellos compiten en kayak, y a su entrenador, Miguel Villanueva. Son su inspiración, pero su aliento es su familia, que estuvo dando ánimos en Valencia. «Me dan ánimo y son un apoyo importante cuando estás cansado», indica Otero, que ahora tiene meses por delante meses de gran exigencia física. «Tiene posibilidades, hablé con la Federación de Piragüismo y comentaban que si trabaja en velocidad puede estar entre las cinco mejores, es trabajadora y muy testadura», subraya Miguel Villanueva, que reconoce que lo habitual es que los selectivos sean veinte días antes que la competición y no seis meses, como en este caso. La palista no contaba con estar en la selección junto a dos españoles más, el cangués Yoel Becerra, en C-1, y el murciano Francisco Sánchez Palacios, en K-1. «Para mi fue una alegría enorme, de repente ves que todo los entrenamientos valen la pena», señala Antía Otero, que desde hace siete meses está becada en el CGTD, aunque en régimen externo, lo que le permite ir a dormir a casa. Eso sí, deberá seguir su exigente calendario deportivo con entrenamientos mañana y tarde tres días a la semana y una sesión el resto de la semana. Solo descansa el domingo. «A veces llegas tan cansada que no tienes ganas ni de estudiar y a otras veces no puedes ni ir a los cumpleaños», explica esta promesa que se agarra al tesón para triunfar.

El aliento de la familia

El trabajo y la testarudez por cumplir los objetivos la han llevado en volandas hasta los Juegos de la Juventud y la han convertido un una promesa del piragüismo en C-1. «Solo sé que me queda mucho que trabajar, es un primer paso para llegar algún día a los Juegos Olímpicos», señala Antía Otero, que tienen entre sus referentes a Craviotto o Teresa Portela, aunque ellos compiten en kayak y su entrenador, Miguel Villanueva. Eso son su inspiración, pero su aliento es su familia, que estuvo dando ánimos en Valencia. «Me dan ánimo y son un apoyo importante cuando estás cansado», indica Otero, ahora tiene meses por delante meses de gran exigencia física. «Tiene posibilidades, hablé con la federación de piragüismo y me comentaban que si trabaja en velocidad puede estar entre las cinco mejores, es trabajadora y muy testadura», subraya el entrenador de Antía, Miguel Villanueva, que reconoce que lo habitual es que los selectivos sena veinte días antes que la competición y no seis meses, como en este caso. La palista no contaba con estar en la selección junto a dos españoles más, el cangués Yoel Becerra, en C-1, y el murciano Francisco Sánchez Palacios, en K-1. «Para mi fue una alegría enorme, de repente ves que todo los entrenamientos valen la pena», señala Antía Otero, que desde hace siete meses está becada en el CGTD, aunque en condición de externa, lo que le permite ir a dormir a casa. Eso sí, deberá seguir su exigente calendario deportivo con entrenamientos mañana y tarde tres días a la semana y una sesión el resto de la semana. Solo descansa el domingo. «A veces llegas tan cansado que no tienes ganas ni de estudiar y a otras veces no puedes ni ir a los cumpleaños», explica esta promesa que se agarra al tesón para triunfar.

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