Compost: estrella de los próximos comicios

El BNG fía buena parte de sus opciones electorales a la implantación de este sistema de reciclaje. La oposición percibe que hay una veta para desgastar a Fernández Lores


El desarrollo del plan de compost en la ciudad de Pontevedra se perfila a poco más de un año vista, como la asignatura estrella de los próximos comicios locales. El gobierno municipal del BNG ha decidido empeñar gran parte de su suerte electoral a lo que devenga de la instalación y puesta en funcionamiento de los composteros. En suma, al símbolo de la apuesta por la recogida y reciclaje de residuos sólidos orgánicos cuyo éxito o fracaso estará indisolublemente unido a la respuesta ciudadana.

Frente al envite de Miguel Anxo Fernández Lores y su gabinete, la oposición olfatea que hay veta para desgastar al hasta ahora imbatible inquilino de la Alcaldía. Particularmente el Partido Popular ha percibido que el malestar vecinal surgido en Monte Porreiro y Eduardo Pondal o el que pueda originarse en Campolongo, se puede canalizar para tratar de recortar distancias con Lores.

Cambio de banderín

El BNG decidió cambiar el banderín de enganche. Después de casi dos décadas con el modelo de ciudad como reclamo principal, se propuso una permuta tan ambiciosa como arriesgada. Fernández Lores anunció que la implantación y gestión de un nuevo sistema de tratamiento de los residuos sólidos orgánicos se convertía en el objetivo estelar.

La maniobra cuenta con la Diputación como aliado de excepción. La coalición PSOE-BNG convirtió al organismo en socio logístico crucial. César Mosquera puso las bases cuando exigió a Carmela Silva los resortes políticos y presupuestarios necesarios para desarrollar el llamado Plan Revitaliza. Bajo este paraguas técnico y financiero se alienta la implantación del compostaje en la provincia, con una treintena de municipios alistados, si bien en diferentes etapas y grados de desarrollo; se han formado ya tres promociones de «mestres composteiros» en Príncipe Felipe y se proyecta abrir hasta seis plantas de tratamiento de residuos para diferentes comarcas.

Desigual respuesta social

Pero el calendario previsto saltó hecho añicos. En la capital de la provincia los plazos que se proponía el Concello no se han podido cumplir como evidencia la demora en afrontarse la planta prevista en A Canicouva donde se llevan pagando 20.000 euros anuales a los comuneros por un terreno que sigue intacto desde 2016. Como consecuencia de los retrasos, fue forzoso prorrogar el contrato con la concesionaria de recogida de basuras. Y se sigue pagando una notable factura a Sogama por el tratamiento de esos residuos.

Pero hasta ahora el mayor obstáculo radica en la desigual respuesta social. Las pruebas experimentales en la Escola de Hostelería Carlos Oroza, en las cocinas de algunas facultades del campus y después mediante tres islas de composteros situados en calles de Monte Porreiro, alentaron esperanzas en el gabinete de Lores de que la expansión del sistema iba a ser un tiro. Pero la cruda realidad enfrió esas expectativas.

En la urbanización donde viven cerca de 7.000 pontevedreses surgió tal malestar con los emplazamientos elegidos para instalar veinte composteros comunitarios más que se paralizó sine die.

El polígono de Campolongo será la siguiente cumbre que deberá escalar el Concello después de pinchar en Monte Porreiro. Por densidad de población y por envergadura del reto, resultará determinante. Antes, la zona de Eduardo Pondal está sirviendo de etapa intermedia para testar la expansión del compost. El Concello argumenta que unas 40 familias de esa zona solicitaron adherirse al sistema. Las muestras de rechazo surgidas, en gran parte por desconocimiento del propio sistema, no han detenido la puesta en funcionamiento de tres islas de composteros comunitarios. El colectivo que se opone a las ubicaciones elegidas argumenta que ha reunido centenares de firmas, pero no ha sido capaz aún de demostrar su fortaleza y tampoco parece que vayan a ser recibidos y escuchados en el Concello, posibilidad que no está en la hoja de ruta del alcalde Lores.

Faltó gestión y pedagogía

El Bloque Nacionalista Galego fue el partido más votado en las últimas elecciones municipales tanto en Monte Porreiro como en gran parte del polígono de Campolongo. No creo que esté dispuesto a quemarse en ambos barrios si tuviera la más mínima duda sobre la efectividad y salubridad del sistema.

Pero como gobierno municipal sigue cometiendo un error de gestión en la puesta en escena del plan. Hace meses reclamamos desde esta página más pedagogía. La mayoría de los ciudadanos aún desconoce como les llegará este cambio según la zona donde vivan. Por ejemplo hay calles como Benito Corbal o las del centro histórico que por concentración de población, no podrán acoger composteros comunitarios sino que seguirán necesitando contenedores. Diferentes, de color marrón, solo para residuos orgánicos que además precisarán de más camiones de recogida diaria. Del mismo modo que en el rural parece congelada la distribución de los composteros individuales cuya gestión parece mucho más sencilla.

En suma: se sigue adoleciendo de un mayor esfuerzo informativo para vencer los miedos que el compostaje genera entre quienes ignoran sus ventajas. Lo que implica comunicar mejor, reunirse más para hablar y también para escuchar. La clave para que el compostaje funcione radica en la complicidad del vecindario.

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