Las plazas en centros de mayores con concierto superan las públicas

La red de la Xunta tiene capacidad para acoger a 858 usuarios, y la privada a 957


pontevedra / la voz

La realidad demográfica de Galicia preocupa y la provincia de Pontevedra no es una excepción. En una sociedad cada vez más envejecida y con nuevas formas de familia la atención a los mayores en la etapa final de la vida necesita sumar nuevos recursos. La red de residencias públicas de la Xunta cuenta con un total de 858 plazas distribuidas en centros ubicados en cuatro municipios -Pontevedra, Vigo, Marín y A Estrada-. De los seis centros existentes, solo la Residencia de Maiores de Campolongo, en la capital, es de tipología mixta, esto es, atiende a usuarios dependientes y también con autonomía. Tiene capacidad para 136 personas y lleva un mes en el foco del debate debido a una denuncia de la junta de personal de la consellería, que reclama mejoras en dotaciones y personal para garantizar una buena atención. En Vigo hay tres complejos para la atención de mayores. El más grande, con 306 plazas, está ubicado en Lavadores, y los otros dos, situados en Bembrive, pueden acoger a 150 y 148 usuarios. Marín y A Estrada tienen asignadas 78 y 40 plazas, respectivamente, para personas con autonomía.

¿Pero son suficientes esas 858 plazas públicas existentes? Sin duda, no. Administración, agentes sociales y sector privado coinciden en que la demanda será cada vez mayor. Para completar su oferta, la Consellería de Política Social mantiene concierto con residencias privadas de atención a personas mayores y el gobierno de la Xunta anunció hace algo más de un año, en febrero del 2017, la dotación de siete residencias en las principales urbes de la comunidad.

En el caso de la provincia de Pontevedra, esas plazas subvencionadas en centros privados son un total de 957, o lo que es lo mismo, 99 más que las disponibles en la red pública gallega. La Administración cuenta con plazas concertadas en residencias ubicadas en A Cañiza, Covelo, Crecente, Lalín, Pazos de Borbén, Salvaterra de Miño, Tui, Vilagarcía de Arousa, Ribadumia, Vilaboa, A Guarda, Vigo, Poio, Vila de Cruces, Cangas, Gondomar y Forcarei. En la ciudad de Pontevedra no hay ningún centro privado que tenga concierto con la Xunta. Los dos más próximos a la capital están emplazados en Poio -Ballesol, con 72 plazas concertadas para dependientes de un total de 135- y en Vilaboa -Residencia Pontevedra, con 121 para dependientes de un total de 151-. Precisamente, el centro de Vilaboa es el que tiene, con 121, el mayor número de plazas concertadas de toda la provincia, seguida de la Residencia Geriatros de Ribadumia (114), la Residencia Monte Tecla de A Guarda (105) y la Residencia para Persoas Maiores Geriatros de Lalín (93).

La ciudad tiene en cartera dos proyectos a largo plazo que sumarán otros 240 puestos

En la oferta pública para la atención de mayores, Pontevedra solo dispone de las 136 plazas de la Residencia de Maiores de Campolongo. Bien es cierto que existe varios centros privados en la ciudad. No obstante, la capital tiene en cartera dos proyectos, uno público y otro privado, que incrementarán la actual oferta con 240 nuevas plazas.

El proyecto público es el más controvertido, quizá por los pocos detalles que se conocen a estas alturas. Lo anunció el presidente del Ejecutivo, Alberto Núñez Feijoo, el 23 de febrero del 2017. Fue tras un Consello de la Xunta donde se abordó un plan para dotar a las siete urbes de una residencia de mayores. En total son 900 plazas para personas dependientes que deberán estar en marcha antes del 2020.

En el caso de Pontevedra, esa nueva residencia se quiere ubicar en el Hospital Provincial, lo que liga el proyecto al Gran Montecelo o ampliación del actual centro sanitario de Mourente. Solo se sabe que tendrá 120 plazas. Cumplir con ese horizonte temporal del año 2020 se antoja prácticamente imposible.

La otra actuación, de iniciativa privada, sí tiene el respaldo del Concello y de la Asociación de Veciños de A Eiriña. Se trata de la reciente compra por parte de DomusVi del antiguo cuartel de la Guardia Civil en la esquina de las calles Casimiro Gómez y Loureiro Crespo. La oferta de esa compañía fue la única que se presentó a la subasta convocada por el Ministerio del Interior. La operación se cerró en 1,4 millones de euros y el edificio se convertirá en un geriátrico con capacidad para 120 plazas.

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