La falta de inversión originó la ofensiva pro Residencia de Maiores

La junta de personal reclama desde el 2015 mejoras para dar una atención de calidad


pontevedra / la voz

La falta de inversión y también de diálogo motivó, según la junta de personal de la Consellería de Traballo e Benestar de Pontevedra -hoy Política Social-, la campaña emprendida a principios de marzo para denunciar la situación de la Residencia de Maiores de Campolongo. El centro ubicado en la calle Fernández Ladreda es el único público de la red de la Xunta que existe en la ciudad. Es de tipología mixta y dispone de 136 plazas.

El 22 de marzo, los representantes de los trabajadores hacían público un comunicado en el que aireaban las carencias de la Residencia de Maiores y reclamaban mejoras, tanto en infraestructuras como en personal, para garantizar una atención de calidad a los usuarios. El presidente de la junta de personal, José Francisco Núñez, expuso a La Voz que no les quedó otra alternativa que hacer pública la «grave» situación del centro.

«Nosotros no queremos que se clausure ningún servicio de la Residencia, pero desde el año 2015 veníamos avisando de la situación a través de diversos escritos», señaló. Tres años después, la falta de diálogo y de inversión por parte de la Administración llevó a la junta de personal a lanzar esta campaña. «La crisis ha hecho mella, pero si no se invierte los problemas se van haciendo más grandes y el servicio que se ofrece a las personas no es el que tiene que ser», remachó José Francisco Núñez.

La ofensiva impulsada por la junta de personal cubrió ya una primera fase de contacto con todos los grupos políticos con representación en el Parlamento de Galicia y en el Concello de Pontevedra. Aunque todavía no hay balance oficial, las sensaciones son buenas. «Los grupos se han mostrado receptivos a lo que les hemos expuesto, incluso el PP. Nos falta por concretar una intervención en los plenos de la Diputación y el Concello», explicó el presidente. De esos contactos políticos ya se han materializado algunas iniciativas parlamentarias y municipales. La segunda fase irá más dirigida a trasladar a los ciudadanos la situación de la Residencia. Se baraja el reparto de octavillas e incluso encierros.

Entre las muchas carencias que cita la junta de personal está la falta de oxígeno en las habitaciones de asistidos y de tomas de aspiración, o un deficiente servicio de ascensores, muchas veces inoperativo y durante un tiempo en situación irregular por no cumplir la normativa. Afirman que hay usuarios que reciben la alimentación encamados, «o que aumenta exponencialmente o risco de falecemento», o que existe un único baño geriátrico en toda la cuarta planta de asistidos, lo que provoca retrasos en la atención higiénica del personal.

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