El comedor social tiene usuarios que llevan veinte años comiendo en él

El padre Gonzalo, responsable del servicio, indica: «Es una pobreza crónica»


pontevedra / la voz

En el comedor social de San Francisco de Pontevedra, tal y como defiende su responsable, el padre Gonzalo Diéguez, hay una norma clara: no se hacen preguntas a quien llega a comer. ¿Por qué? «Porque a más interrogantes, menos vienen, y que estén en la calle sin comer es algo muy grave», defiende el superior del convento. Así lleva siendo desde hace casi treinta años, cuando abrió las puertas este servicio. El caso es que, aunque no hagan preguntas, en San Francisco casi todo el mundo se conoce. ¿Por qué? Nuevamente, lo explica el padre Gonzalo Diéguez: «Hay personas que llevan veinte años o más viniendo. Y otros que se fueron muriendo también llevaban muchísimo tiempo acudiendo. La nuestra es una pobreza crónica, que se mantiene... de vez en cuando vemos caras nuevas, claro que sí, pero lo normal es que seamos todos conocidos».

Lo que indica el padre Gonzalo se puede comprobar fácilmente cualquier día de la semana. Casi todo el mundo parece conocerse de viejo en el comedor. Llama la atención, sobre todo, el elevado número de personas mayores que acuden diariamente a las instalaciones. Todas tienen derecho a dos platos de comida, postre y un vaso de café con leche. Se les da también una bolsa con un bocata, fruta y yogures para el resto del día. Precisamente, el comedor siempre anda escaso de fiambre porque necesita embutido para hacer unos 140 bocadillos cada día. Acepta donaciones.

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