La estafa del tercer carril

El requerimiento de Fomento a Audasa supone el reconocimiento implícito de que la puesta en servicio de la ampliación de Rande ha sido una ficción


El Ministerio de Fomento, por fin le ha enseñado el colmillo a Audasa. Al menos, aparentemente. ¡No fue sin tiempo! Desde el pasado viernes, conforme el requerimiento ministerial, los seis carriles del puente de Rande están abiertos al tráfico. Y así deberán permanecer hasta el 2 de abril, lunes de Pascua, inclusive. La exigencia ministerial se justifica por la mayor presión automovilística que comporta la Semana Santa y ante el riesgo de que el puente de Rande se pueda convertir en una ratonera durante este período vacacional, como ya vino ocurriendo, lamentablemente, hasta el mismo jueves.

Lo que debería ser normalidad se convirtió en excepcional. Desde que el presidente Mariano Rajoy cortó la cinta inaugural el pasado 30 de diciembre, se ha verificado que aquella fue una inauguración ficticia como ya se criticó tantas veces desde la oposición puesto que solo sirvió de pretexto para que la concesionaria comience a crujir a los usuarios con una de las sucesivas subidas de tarifas que tiene previstas aplicar a lo largo de este año. Pero los seis carriles fueron una utopía. Hasta anteayer.

Humorada

La humorada se resume en que el Gobierno de la Nación autorizó a Audasa aplicar desde el 1 de enero de 2018 un incremento de peajes que, entre otras razones, se justifica con la devolución a la concesionaria del dinero invertido en la ejecución de los terceros carriles de Rande, pero la realidad ha desmentido durante estos tres meses la supuesta mejora del servicio en el tramo Pontevedra-O Morrazo-Vigo.

Obras, cortes, atascos y alguna que otra colisión en cadena por tener que la circular a un carril por el tablero central del puente, con conos separando a los vehículos que no deben superar los 60 kilómetros por hora lo que en la práctica no ocurría porque había que pisar el freno debido a la congestión de tráfico… En fin, un disparate por que supuso el retorno al escenario que tuvimos durante meses mientras se realizaron las obras de ampliación de Rande. La supuesta mejoría que justificaba la primera parte del «tarifazo», quedó borrada por la evidente provisionalidad que se ha prolongado durante estas doce semanas transcurridas de este año.

Y mientras, el Gobierno ha estado mirando para otro lado. Hasta que la terca realidad ha obligado al departamento de Íñigo de la Serna a darse de narices con el problema y tener que tomar cartas en el asunto.

La intervención de Fomento confirma que:

a) Cuando quiere, el Gobierno puede. La sensación de que Audasa campa a sus anchas, se desmiente siempre y cuando el Ministerio quiera cumplir con sus obligaciones in vigilando.

b) Del mismo modo que Fomento interviene para atajar ahora que las interminables obras en Rande puedan interferir en el tráfico durante Semana Santa, se viene a confirmar que también podría haber actuado antes para evitarnos el castigo diario que sufren cuántos circulan entre Vigo y Pontevedra en semejantes condiciones.

Y c) Lo más patético es que el Gobierno de la Nación tenga el descaro de decir en un comunicado oficial que «esta pausa ya estaba prevista en los trabajos de las obras de ampliación del puente y de renovación del firme de la autopista en Rande. Una vez que finalice la operación especial de tráfico de Semana Santa, se reanudarán las restricciones de circulación para finalizar los trabajos, con el objetivo de que puedan estar terminados antes de la época estival» (¡!).

Inauguración en falsete

La impresión razonable que se deduce es que tanto Audasa como el Gobierno de la Nación -lo que es más grave- sabían de antemano que la ampliación de Rande iba a durar mucho más tiempo del que se nos anunció. Los treinta meses de obras que precedieron a la inauguración «virtual», suponían una estimación rácana de las auténticas necesidades. Lo que por otra parte reviste de razón a los alcaldes de Vilaboa, Bueu, Moaña y Cangas quienes dieron plantó a Rajoy y demás comitiva oficial y no asistieron a la parafernalia del pasado 30 de diciembre para visibilizar su rechazo a que produjera una inauguración en falsete como finalmente se vino a confirmar.

Éticamente dudoso

El incremento de peajes ya materializado, aunque solo sea por ajuste del IPC (el tramo Pontevedra-Vigo pasó a costar 3,65 euros desde las doce campanadas) es políticamente incorrecto y éticamente dudoso. ¿No habría sido más acertado haber aplicado una subida más tardía, ciertamente también mucho mayor, cuando las obras de Rande estuviesen realmente finalizadas?

Si al final vamos a pagar casi un 4% de incremento en peajes en este año, que al menos sea con un servicio manifiestamente mejorado, pero de verdad.

La conclusión que deviene es que el Gobierno de la nación se ha tapado la nariz una vez más con Audasa, consintiendo que la concesionaria de la AP-9 decida a su capricho. Aunque esto suponga el enésimo maltrato a los usuarios que dejamos diariamente 381.000 euros en la caja de la concesionaria de la Autopista del Atlántico.

Y en este punto, me pregunto: ¿dónde están los colectivos sociales y vecinales así como los partidos políticos que antaño dinamizaron las protestas que catalizó la Plataforma AntiPeaxe? ¿Va a ser cierto que una vez que el Morrazo consiguió la supresión del peaje, la Plataforma quedó herida de muerte y descabezada?

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