El bar pontevedrés que guarda un tesoro del Mundial del Maracanazo

El Milano tiene el trofeo original que le entregaron en el campeonato de 1950 a un árbitro español que participó en él


pontevedra / la voz

A media mañana, en el Bar Milano, un local ubicado entre la calle Naranjo y Padre Luis que hace honor a la esquina en la que está situado y también tiene forma arrinconada, se habla del tiempo. Se lamentan dos mujeres en la barra de que la Semana Santa vaya a venir lluviosa. Y un cliente desde una mesa apostilla: «Igual al final se arregla y hace sol, no hay que fiarse, en la vida hay tantas casualidades». La frase del hombre no podría venir más a cuento. Y es que es una de esas casualidades de la vida las que hacen que el Milano, comandado por Diego Amoedo, que lleva unas dos décadas detrás de la barra, merezca una crónica. Resulta que el bar, un negocio que tiene expuestas desde maquetas de barcos a un nudo marinero gigante, guarda casualmente en una de sus paredes un tesoro de un Mundial de fútbol. Concretamente, una copa del torneo del Maracanazo, disputado en Brasil nada menos que en el año 1950.

Diego le quita importancia a la historia de la copa. Dice que fue «una casualidad». Pero luego se deja querer y explica que todo ocurrió hace unos ocho años, cuando se iba a celebrar el Mundial de Sudáfrica. Fue ahí cuando el trofeo llegó hasta el Bar Milano. ¿De dónde salió y por qué está ahí? Esa copa se la entregaron en el Mundial del Maracanazo a un árbitro catalán ya fallecido, que fue el primer colegiado español en pitar un partido de un torneo mundial. Se llamaba Ramón Azón Roma. Pues resulta que la familia de Ramón Azón es amiga del dueño del Milano y, como en el bar es habitual que haya ambiente de partidos, le cedieron la copa antes del Mundial de Sudáfrica para animar a la clientela a apostar por el local.

Una forma de homenajearla

Dice Diego Amoedo que a él le hizo una ilusión tremenda tener el trofeo porque el Mundial del Maracanazo, en el que contra todo pronóstico Brasil perdió la final contra Uruguay, está en la memoria de todos los amantes del fútbol, incluso de los que no habían nacido cuando

La Canharina

se quedó sin título. Pero sobre todo le gusta tener la copa porque es buen amigo de la familia de Ramón Azón, y le parece una forma de homenajearle.

Cuando le cedieron el trofeo, la copa ya venía en un marco dorado. Así que solamente hubo que buscarle acomodo en la pared. Desde entonces, ahí sigue, vigilando al personal que pasa por el Milano. Dice Diego que muchos clientes no reparan en ella. Otros sí. Entonces, surgen las preguntas. Porque lo cierto es que la copa que puede verse en el bar nada tiene que ver con la que ahora se entrega en los mundiales, es decir, con ese balón dorado que levantaron al aire Iker Casillas y demás componentes de La Roja en Sudáfrica. La del Milano es la antigua copa del mundo, la que se entregó hasta 1970. Se trata de una representación de Niké, que era la diosa griega de la victoria. A Ramón Azón, que en el Mundial del Maracanazo no pitó la final sino un partido entre Suiza y Brasil que acabó en empate, le debieron entregar una réplica de la que fue a parar a manos de los victoriosos uruguayos y, casualidades de la vida, el trofeo vive ahora tranquilamente en la pared del Milano pontevedrés.

Dice Diego Amoedo que le gusta su bar cuente con objetos singulares. De ahí la copa, el nudo marinero gigante o unos corales que también andan por allí. Incluso el zócalo que hay encima de la barra es especial: unos alumnos de Bellas Artes pintaron en él la ría de Pontevedra. Se le pregunta a Diego si tener una copa del mundo llama a los clientes y, entonces, tira de franqueza tabernera: «Yo creo que vienen los mismos que venían antes, mucho no debieron aumentar. Pero la copa queda preciosa, así que de ahí no se mueve». Pues eso. Hay Maracanazo para rato.

La copa pertenecía a Ramón Oza, el primer colegiado español que pitó

en un Mundial

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

El bar pontevedrés que guarda un tesoro del Mundial del Maracanazo