Salvamento blinda la costa en verano

El litoral gana peso en la vigilancia área para garantizar la calidad del agua en las playas


VIGO / LA VOZ

Ya sea una empresa conservera, el aliviadero de algún saneamiento municipal o el vertido de algún barco que deja atrás Cíes para encarar la entrada a puerto, el protocolo de respuesta es siempre el mismo: localizar la mancha en el menor tiempo posible para aspirarla o disolverla. Resulta evidente que del dicho al hecho hay un trecho, ya que desde la localización del vertido hasta que se da por finalizado el operativo, entran en acción de forma coordinada por tierra, mar y aire numerosos medios humanos y técnicos de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar). Incluido el Rosalía de Castro, la aeronave que fiscaliza a lo largo de todo el año que las aguas de jurisdicción española estén libres de vertidos y sentinazos.

El avión con nombre de escritora tiene en los meses de julio y agosto un papel mucho más cercano a la población, sobre todo para la que disfruta en bañador de las playas. Y es que durante los meses de julio y agosto, el Rosalía cede el peso de la vigilancia mar adentro a la red satelital internacional diseñada para prevenir la contaminación de los buques (Marpol). Mientras, Rosalía enfoca la costa a través de sus tres escáneres y un láser para detectar vertidos que, aunque en menor medida que los procedentes de buques mercantes, pueden empañar el azul celeste de la ría y del resto de la costa.

«La gran cantidad de personas que llenan las playas tienen que tener la garantía de que todos los medios disponibles están para prestarles servicio. Lo normal es hacer más presión en el litoral por la simple cuestión de que las playas están llenas de bañistas. Es más, muchas veces son ellos mismos los que nos avisan de que algo ocurre. Y tiene su lógica, al final estamos trabajando para la sociedad y esta es la primera interesada», explican en Sasemar, en donde añaden que en las Rías Baixas, incluida la de Pontevedra, no se han tramitado sanciones por vertidos de los considerados menores (en comparación con los sentinazos): «En las Rías Baixas en general la gente está muy concienciada, no tenemos especiales problemas. Quizás sea por la mucha gente que vive del mar», explican desde Salvamento Marítimo.

Las empresas emplazadas en la costa pueden dar problemas si tienen averías en sus maquinarias. «En algunas ocasiones pueden echan aguas no depuradas o algún vertido pequeño pero que genera alarma», añaden en Sasemar antes de detallar cómo es el proceso de limpieza: «Tras concretar la ubicación del vertido, se desplaza una embarcación especial que cerca la mancha con una barrera anticontaminante para, luego, aspirarla o tratarla en función del tipo. Ese barco se desplaza posteriormente a un recinto en el que se recoge el vertido para ser reciclado».

La vigilancia especial que se diseña para el época estival cuenta con una particularidad en el caso concreto de las islas Cíes. El Rosalía de Castro no puede volar por debajo de mil metros de altura para no perturbar a la fauna protegida que habita en el archipiélago, aunque gracias a la tecnología que equipa a la aeronave se puede detectar igualmente la contaminación que llegue a la costa.

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