Un laberinto «muy vivo» que ofrece ayuda y formaciónsalasdespachosLa logísticala cocinaterrazaespacios cedidos

El edificio municipal alberga programas sociales, organiza cursos y talleres y cede espacios a colectivos de lo más diverso


pontevedra / la voz

Es un edificio «muy vivo» que abre todos los días del año menos domingos y festivos. Ubicado en la calle Sor Lucía, antiguamente llamada Rúa do Peso da Fariña, la Casa Azul fue antes de ser un inmueble de titularidad municipal una fábrica de tejidos. Era la fábrica de Alberto Barcia. El Concello de Pontevedra, siendo alcalde Juan Luis Pedrosa (PP), la compró gracias a los fondos europeos del Plan Urban. Hace más de veinte años, por aquel 1997, se adquirieron también el Pazo de Mugartegui y la Casa das Campás.

El primer destino de la hoy Casa Azul era albergar una casa de acogida para víctimas de malos tratos. Eso explica por qué hay varios baños completos en cada planta. La rehabilitación de este inmueble del centro histórico corrió a cargo del arquitecto Jesús Fole, quien a pesar de esa estructura compleja heredada intentó que el edificio «non perdera a súa esencia», cuenta la concejala Anxos Riveiro (BNG). Empezó a funcionar en 1999.

Hoy la Casa Azul es un centro vinculado a cuestiones sociales y sociosanitarias. Trabajan en sus dependencias seis empleados municipales. Fran Madrigal, coordinador, hace de guía por este «laberinto». Y es que, a pesar de las indicaciones, son muchas las personas que se pierden o que no atinan con las plantas. El inmueble tiene sótano, bajo y tres alturas y fue objeto de diversas reformas en los últimos años.

La Casa Azul combina las salas grandes con los despachos más pequeños donde realizan su labor diversas asociaciones, a las que el Concello cede un espacio. Entre los trabajadores municipales están un psicólogo, un monitor de informática, la responsable del programa de conductas adictivas y de Redeaxuda, un educador familiar, una trabajadora social y Fran, que se encarga de la logística.

Entre esas salas más grandes destaca la Almofrei, conocida como la sala de los espejos. Es de las más demandadas y se usa para teatro, yoga, baile urbano o pilates. También para algunas actividades del programa de ocio juvenil Noites Abertas. El coordinador aclara que las asociaciones son «autónomas y tienen su llave». A raíz de unos robos que hubo hace años -en diciembre del 2007 y febrero del 2008- se reforzó la seguridad de la Casa Azul con un vigilante que está unas horas, sistema de videovigilancia exterior y un código de seguridad para acceder a determinadas estancias.

El edificio conserva la escalera interior original y dispone de una terraza que ofrece buenas vistas de la ciudad. La reforma de la entrada y los baños de la planta baja fueron dos actuaciones importantes. Patricia González, responsable del programa de conductas adictivas y de Redeaxuda, resume muy gráficamente ese ir y venir de gente: «Aquí viene gente a por libros, comida, trabajo... Pero solo se coordina a través de entidades, no damos a particulares». En estos momentos tienen en marcha una campaña de recogida de libros de inglés para Jordania y otra de tapones de plástico para la niña Nahir.

Almofrei o sala de los espejos . Las salas tienen nombre de ríos. La Almofrei es de las más usadas para teatro, yoga, baile urbano, pilates o Noites Abertas. Hay otras de informática y cerámica.

Secretariado Gitano . La fundación que se encarga de la integración de la población gitana a través de diversos programas dispone de un espacio con dos oficinas en la planta baja.

El coordinador . Fran Madrigal es el coordinador de la Casa Azul. Se encarga de toda la logística y de conectar la alarma cuando concluyen las actividades. Su despacho es también sala de reuniones.

Cursos y talleres . En la Casa Azul se imparten muchos cursos, en especial para personas en riesgo de exclusión. La cocina, que se usa mucho, está al lado de la Sala Valdecorvos, para presentaciones.

Vistas a la ciudad . Aunque la terraza de la Casa Azul no se utiliza para el desarrollo de ninguna actividad, es un espacio que ofrece, además de luz, unas buenas vistas de la ciudad de Pontevedra.

Todos ocupados . El de la foto es de la Fundación Amigos de Galicia. Asampo, Anedia, Adicam, Asseii, Manaia, Xoga, Párkinson, PAH, Arxilarte, Trepia, BBP o Meniños tienen su espacio. fotos c. b.

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