Impulsan una prueba de dragado en la ría con un robot monitorizado

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

CAPOTILLO

Diseñan una monoboya para depositar áridos directamente al fondo marino

28 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La desembocadura del Lérez servirá como campo de prueba de un novedoso sistema de dragado que aspira a ser eficiente y ecológicamente respetuoso a la vez, con el empleo de un robot monitorizado para el dragado y una monoboya para el depósito de áridos. El proyecto E-Corydora lo impulsa un consorcio conformado por la empresa coruñesa Centro de Investigaciones Submarinas, las marinenses Nodosa y Nodosafer y la canaria Subsea Mechatronics. El apoyo técnico lo constituyen la fundación Cetmar y dos grupos científicos de la UVigo -Cima y GPI-RV-.

Elena Couñago, técnica del Cetmar, explicó que llevan trabajando en esta iniciativa desde el 2015 y que ahora se encuentra en la fase de prueba y puesta a punto. «Es un proyecto que estamos desarrollando para minimizar el impacto ambiental de los dragados». La propuesta diseñada por estos equipos es la utilización de un robot submarino, con un sistema de cámaras que permite que se vea casi de forma instantánea dónde está y qué se encuentra, con el fin de poder dirigirlo a las zonas pendientes de dragado y garantizar su máxima eficacia. «El robot es como un coche teledirigido, un vehículo muy robusto, capaz de andar por distintas tipologías de fondos, semiautónomo, que se le puede dar un patrón de orden para el dragado», relata Couñago. Este robot es como un tractor pequeño, que dispone de una bomba que va succionando el fondo marino y envía los materiales que recoge a través de una tubería hasta una pontona que se encuentra en la superficie del agua. «Se puede ir visualizando, con las cámaras, en tiempo casi real el fondo y cómo está quedando », indica.

Depósito de áridos

La idea es que este vehículo draga monitorizado sirva para la realización de este tipo de trabajos de retirada de áridos desde el fondo marino hasta la pontona. La siguiente fase del operativo consiste en del depósito de los áridos aspirados a la embarcación hasta su punto de depósito. Aquí se encuentra, en el caso del Lérez, la principal preocupación de cofradías, navalleiros y bateeiros sobre los inconvenientes del sistema convencional.