Impulsan una prueba de dragado en la ría con un robot monitorizado

Diseñan una monoboya para depositar áridos directamente al fondo marino


pontevedra / la voz

La desembocadura del Lérez servirá como campo de prueba de un novedoso sistema de dragado que aspira a ser eficiente y ecológicamente respetuoso a la vez, con el empleo de un robot monitorizado para el dragado y una monoboya para el depósito de áridos. El proyecto E-Corydora lo impulsa un consorcio conformado por la empresa coruñesa Centro de Investigaciones Submarinas, las marinenses Nodosa y Nodosafer y la canaria Subsea Mechatronics. El apoyo técnico lo constituyen la fundación Cetmar y dos grupos científicos de la UVigo -Cima y GPI-RV-.

Elena Couñago, técnica del Cetmar, explicó que llevan trabajando en esta iniciativa desde el 2015 y que ahora se encuentra en la fase de prueba y puesta a punto. «Es un proyecto que estamos desarrollando para minimizar el impacto ambiental de los dragados». La propuesta diseñada por estos equipos es la utilización de un robot submarino, con un sistema de cámaras que permite que se vea casi de forma instantánea dónde está y qué se encuentra, con el fin de poder dirigirlo a las zonas pendientes de dragado y garantizar su máxima eficacia. «El robot es como un coche teledirigido, un vehículo muy robusto, capaz de andar por distintas tipologías de fondos, semiautónomo, que se le puede dar un patrón de orden para el dragado», relata Couñago. Este robot es como un tractor pequeño, que dispone de una bomba que va succionando el fondo marino y envía los materiales que recoge a través de una tubería hasta una pontona que se encuentra en la superficie del agua. «Se puede ir visualizando, con las cámaras, en tiempo casi real el fondo y cómo está quedando », indica.

Depósito de áridos

La idea es que este vehículo draga monitorizado sirva para la realización de este tipo de trabajos de retirada de áridos desde el fondo marino hasta la pontona. La siguiente fase del operativo consiste en del depósito de los áridos aspirados a la embarcación hasta su punto de depósito. Aquí se encuentra, en el caso del Lérez, la principal preocupación de cofradías, navalleiros y bateeiros sobre los inconvenientes del sistema convencional.

En un dragado normal, la pontona se coloca encima de la zona dónde se quieren depositar los áridos y, abriendo la cántara de su casco, dejar caer al mar la carga. Este sistema provoca una columna de partículas en suspensión en el agua, que altera el medio marino en un ecosistema casi cerrado como es una ría. La idea diseñada por los técnicos de E-Corydora afronta este problema aportando una posible solución que evite esta proliferación de partículas que suspensión en el agua.

El sistema experimental implica una reducción de la turbidez del vertido. Para conseguirlo, se utiliza una monoboya, es decir, se coloca en el mar sobre la zona objetivo del depósito de áridos- Este aparato es una especie de boya a modo de embudo, que está unida a la pontona a través de una tubería. Los materiales se bombean hasta la monoboya, que tiene en su parte inferior otra tubería que llega directamente al lecho marino. «La tubería va hasta el fondo y así se minimiza la columna de partículas», precisa Couñago. La idea es que de esta forma, la extracción, transporte y depósito de los áridos se hace a través de un circuito casi hermético, que solventa los problemas de los dragados convencionales. El Lérez reúne las condiciones idóneas para probarlo.

Las cofradías conocen el proyecto experimental , que se llevará a cabo a lo largo de este año

Representantes del proyecto E-Corydora explicaron en qué consiste esta iniciativa ambiental a las directivas de las tres cofradías del fondo de la ría de Pontevedra -Lourizán, San Telmo y Raxó- y de la lonja de Campelo. Según manifestó Elena Couñago, fue una reunión informativa al sector marisquero, ya que la prueba de este programa innovador se va a realizar en la desembocadura del Lérez. La tramitación administrativa de los permisos está ya avanzada y la previsión es que se vaya a desarrollar a lo largo de este año. Se seleccionará un punto concreto donde hacer la prueba y se evaluará el funcionamiento del robot draga monitorizado y de la monoboya. Esta experiencia servirá, de esta forma para comprobar en un escenario real el funcionamiento de este sistema y cuáles son los ajustes que habría que aplicarle, en caso de que se detectasen aspectos a mejorar.

Las pruebas que se hagan del programa E-Corydora no implican que este vaya a ser el sistema que se aplique para el dragado del Lérez que promueve Portos de Galicia. De hecho, es una iniciativa totalmente independiente y que tiene como base el desarrollo de una tecnología experimental e innovadora sobre este tipo de obras ambientales subacuáticas. La reunión de los responsables del proyecto con las cofradías fue una toma de contacto y una explicación técnica de este programa cuya viabilidad se probará en el Lérez, sin ninguna vinculación con el proyecto autonómico. Sin embargo, su aplicación sí que podría servir como orientación de hacia dónde se dirige el sector de los dragados.

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