Reclaman medidas de calmado de tráfico en el polígono comercial de O Vao

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

En este parque confluye el tráfico de paso con el propio de un recinto empresarial

03 feb 2018 . Actualizado a las 20:01 h.

Su fisonomía es la de un polígono industrial pero, realmente, el polígono de O Vao es eminentemente comercial. Así que, aunque lo normal es llegar hasta allí en coche, es relativamente habitual que por sus aceras transiten peatones para ir a los distintos establecimientos -hay por ejemplo un complejo deportivo de pádel y numerosos servicios directos para el consumidor-. Pero no lo tienen fácil quienes quieran andar a pie por este parque. ¿Por qué? Porque el tráfico es intenso y la velocidad de buena parte de los automóviles alta. Lo dicen distintos usuarios del polígono y responsables de empresas. Y puede comprobarse fácilmente a pie de vial: los coches no solamente pasan a toda mecha por el acceso paralelo a la carretera PO-531 -delante de Frutas Moncho- sino también por la cuesta que sube hacia A Caeira, con el peligro que ello supone.

Los usuarios hablan prácticamente con una sola voz: «A veces dá medo cruzar, porque veñen moi rápido os coches», dice la dependienta de un establecimiento. Y lo mismo señala un hombre que acude a comprar a una nave de las de O Vao: «Tes que ter coidado porque aquí os coches pasan rapidísimo, se non os ves, ti eles non te ven».

Dos tipos de tráfico

La realidad del polígono comercial de O Vao es que asume dos tipos de tráfico rodado distinto. Por una parte, el de los usuarios del polígono, que ya es cuantioso. Pero es que luego está el tráfico de paso, que es especialmente significativo cuando hay caravanas en A Caeira, porque muchos conductores utilizan O Vao como camino alternativo para esquivar los atascos. Esta situación se habría evitado si llegase a buen puerto la carretera que estaba previsto que arrancase desde la PO-531 hasta A Caeira por medio y medio del poblado chabolista de O Vao. El problema es que ese vial nunca vio la luz. Es más, su punto de arranque en la carrera de Pontevedra a Vilagarcía sigue convertido en una enorme y antiestética escombrera.