La Subdelegación del Gobierno asume el deterioro del viejo cuartel

La Administración tuvo contactos con Interior, pero desconoce el futuro del edificio


pontevedra / la voz

La Asociación de Vecinos de A Eiriña, en Pontevedra, lleva desde mayo del 2016 reclamando la recuperación de la antigua sede de la Guardia Civil en la ciudad. Para formalizar esa solicitud había entregado 828 firmas dirigidas al Ministerio del Interior en la Subdelegación del Gobierno. Desde entonces, diecinueve meses después, el colectivo que preside Jesús Cazorro no ha recibido ninguna respuesta oficial, a pesar de haber insistido varias veces en su petición.

El pasado verano, la asociación volvía a llamar la atención sobre la situación del viejo cuartel ubicado en la calle Casimiro Gómez. Un inmueble que lleva once años sin uso una vez que en el 2006 se completó el traslado a la nueva comandancia en el paseo de Domingo Fontán. A preguntas de La Voz, la Subdelegación se ha pronunciado sobre la demanda vecinal. La respuesta oficial no aclara los planes de futuro del Gobierno central para el cuartel, pero deja entrever que la Administración es consciente de que la situación actual del inmueble no es la mejor.

«La Subdelegación del Gobierno es perfecta conocedora de las demandas de la asociación A Eiriña. Desde el momento en que se tuvo conocimiento de su escrito, se iniciaron conversaciones con el Ministerio del Interior, ya que la decisión no se toma en la Subdelegación», indicó un portavoz del departamento que dirige Ana Ortiz. Los vecinos habían solicitado en enero del 2017 una entrevista con el subdelegado, pero esa petición coincidió con el relevo al frente del departamento que entonces dirigía Antonio Coello. De hecho, no fue hasta el 1 de febrero cuando Ana Ortiz juró su cargo. La Subdelegación sí se compromete a comunicar cualquier decisión que se adopte al colectivo: «En cuanto haya alguna novedad por parte del Ministerio del Interior, desde la Subdelegación se convocará a la asociación para informarle».

A peor

Los vecinos del barrio de A Eiriña siguen a la espera de conocer qué pasará con la antigua sede de la Guardia Civil. «Lo que pedimos es que no se deteriore más la zona, porque sabemos que en estos casos de edificios públicos que quedaron sin uso la cosa siempre va a peor», comentó el presidente, Jesús Cazorro. Los residentes sostienen que el viejo cuartel es un foco de insalubridad que va a más y un riesgo para las personas que transitan por la vía pública.

La asociación ve con buenos ojos la propuesta del Concello de Pontevedra para ubicar en el edificio la comisaría de la Policía Nacional. Esa opción que defiende el gobierno local evitaría la recalificación del inmueble al ser ya equipamiento. En todo caso, lo que solicitan los vecinos es que mientras no se decide qué hacer con el cuartel se tomen algunas medidas. «Sabemos que luchamos contra un gigante, pero no se puede tener un edificio en el centro de Pontevedra en esas condiciones», subrayan.

Aunque en su día se tapió el inmueble para evitar el acceso de okupas, los vecinos afirman que en la garita de entrada todavía vive una persona. Muchas ventanas están abiertas porque se sacaron los marcos de aluminio y por alguna situada en el lateral se podría acceder con la ayuda de una escalera. En las ventanas que están más bajas se acumulan restos de basura visibles desde el exterior. Otro foco de insalubridad es la caseta de la parte de atrás que en su día albergó un taller mecánico.

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