2017: año de adversos y debates

La sequía y los incendios forestales fueron dos de las circunstancias que marcaron el ejercicio y condicionaron la agenda política por enfrentamientos entre Administraciones


Sequía, incendios forestales, borrascas profundas, naufragios como el del pesquero Nuevo Marcos… fueron acontecimientos que durante el año 2017 nos hirieron como sociedad a los pontevedreses tanto por el saldo de víctimas mortales como por el acumulo de daños materiales ocasionados.

A la hora de hacer un balance informativo del año que concluye es obligado también otro ángulo doloroso: los crímenes de género. Lamentablemente esta provincia sumó casos como el de Redondela al obituario nacional de esta lacra que cierra con medio centenar de víctimas en todo el Estado.

En contrapartida nos quedó el consuelo de haber albergado el juicio que desembocó en la primera condena de prisión permanente revisable. Aguardemos que tipos como David Oubel que asesinó de modo tan cruel como premeditado a sus dos hijas de corta edad en Moraña, se pudra en la cárcel por años y años, como aviso a otros maltratadores.

Grises y claros económicos

Económicamente hablando, el año presenta grises y claros. Los datos del negocio turístico y de la hostelería fueron espectaculares. Riás Baixas acredita su condición como destino vacacional top five en España. Y el crecimiento imparable del Camino Portugués a Santiago, que transita por la provincia, le confirma como segunda ruta más asidua entre los peregrinos que tienen como destino final Compostela.

Otra buena noticia económica de 2017 fue la cosecha récord en la Denominación de Origen Rías Baixas. Y asimismo resultó un ejercicio bastante «xeitoso» para el sector comercio cuyos portavoces reconocen que pese a los vaivenes meteorológicos se experimentó una recuperación en ventas como acreditaron el reciente Black Friday y la actual campaña de Navidad.

En el plato contrario de la balanza, seguimos lastrados por el alto porcentaje de parados sobre población activa; pululan los contratos temporales; aún es elevado el número de autónomos que echan el cierre y finalmente resulta concluyente que oenegés como Banco de Alimentos superen registros de recogidas solidarias como la reciente de Navidad ante el crecimiento de familias en riesgo de exclusión.

En cuanto al elenco de grandes empresas, el principal titular del año en Pontevedra aún está por despejarse y completarse: ¿qué pasará con Elnosa? Los propietarios de la electroquímica cierran el año aprovechando la incertidumbre para aligerar plantilla, lo que aboca a un conflicto laboral. Por último y de propina, el tarifazo de Audasa que capitanea la subida de precios que se nos anuncia después de las doce campanadas.

Catástrofes y debates

La prolongada sequía que arrastrábamos desde primavera así como la mortal «vaga de lumes» del 14 y 15 de octubre reactivaron intensos debates sobre el grado de prevención y respuesta que nuestras Administraciones mantienen. El presidente de la Xunta lideró un argumentario basado en que lo vivido aquel fin de semana fue «terrorismo incendiario» -reedición de una teoría escuchada en episodios anteriores-. Aunque la investigación, tanto ahora como antes, no acreditó la existencia de las tramas sospechadas por Alberto Núñez Feijoo y su gobierno. Otros enfocan sus suspicacias hacia otra intencionalidad, como hace Miguel Anxo Fernández Lores quien insiste en destacar que las oleadas de incendios tanto en Galicia como en Portugal se produjeron en las comarcas más eucaliptizadas, según valoró el alcalde pontevedrés, entre otros cargos públicos nacionalistas.

Asimismo la prolongada sequía que redujo nuestras reservas hidrológicas a límites desconocidos, ha originado un tremebundo debate político sobre la capacidad de previsión y de reacción.

En nuestro ámbito, el Concello de Pontevedra ha reclamado tan insistente como infructuosamente que Augas de Galicia desvele los aforos reales que capta Ence del río Lérez. Es una cifra misteriosa sobre la que se incentiva la curiosidad cuanto más baja el nivel del río.

Inestabilidad política

La sequía nos deja un foco de inestabilidad institucional y política: el proyecto de trasvase del Verdugo. El alcalde de Ponte Caldelas, Andrés Díaz, encabeza la oposición a una obra que Augas de Galicia propugnó y que tiene a la ciudad de Vigo como principal beneficiaria. A la vista de la recuperación de la presa de Eiras con las lluvias de estas semanas y de los escapes que presenta la red de suministro de la ciudad olívica, la idea presenta dudas razonables. Máxime ante los daños que se temen para los intereses turísticos, marisqueros y económicos de Ponte Caldelas, Soutomaior y Pontevedra. El liderazgo de Andrés Díaz, que ya escribí que me llamaba la atención por el posible desgaste que le iba a acarrear ante el califato de Abel Caballero, ya ha tenido su coste: el regidor vigués pretende que su homólogo de Ponte Caldelas cese en su responsabilidad en la ejecutiva provincial del PSOE.

El tiempo ha sido tan protagonista de la agenda política del año que incluso el paso de borrascas tan activas como aquel triunvirato formado por Jurgen, Kurt y Leiv devino en un cruce de acusaciones por los apagones eléctricos que castigaron a diversos municipios de la comarca como A Lama. Miles de clientes de Gas Natural Fenosa sufrieron esos cortes sin que, finalmente la Xunta de Galicia se atreviese a exigir responsabilidades por los daños ocasionados alegando que fue una situación excepcional.

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