«A auga, polo que vale»

Las reacciones contra el proyectado trasvase del Verdugo al embalse de Eiras son transversales y no conocen de obediencias políticas

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El proyecto de trasvase de agua del río Verdugo al embalse de Eiras para paliar el impacto de la sequía en Vigo y área de influencia, ha levantado una oleada de protestas sin parangón. Las muestras de rechazo son transversales y no conocen de obediencias a siglas políticas. Hasta tres ayuntamientos con gobiernos municipales de diferente signo se han movilizado. Sobre todo Ponte Caldelas que con el respaldo de Pontevedra, se oponen de modo frontal a lo que consideran una «machada» de Augas de Galicia. Le imputan que no explicó ni consultó con los municipios que resultarán directamente afectados por el recorte de caudal, cuáles serán las consecuencias de esa obra hidráulica que ni sería provisional ni inmediata. Precisamente el gobierno municipal de un tercer concello, Soutomaior, con alcalde del PP, modula su resistencia aunque demanda explicaciones a la Consellería de Medio Ambiente, mientras una parte del vecindario ya se echó a la calle.

El papel de Andrés Díaz

Me resulta especialmente significativo el liderazgo que ha tomado Andrés Díaz, alcalde socialista de Ponte Caldelas. Ni su militancia en el mismo partido que Abel Caballero, ni siquiera su llamativa alianza con David Regades que contribuyó a la victoria del concejal vigués en las recientes primarias del PSOE provincial, le han condicionado. El regidor de Ponte Caldelas está siendo el más combativo. Aunque para evitar la impresión de que entra en un conflicto frontal con Caballero apela a que el trasvase proyectado «pretende ser la solución que la Xunta le quiere dar a municipios gobernados por el PP», es decir aquellos que dependen de la ciudad olívica.

En todo caso la indignación que se ha originado cuestiona cualquier principio de solidaridad al que hubiera pensado apelar la Xunta para revestir su proyecto. Los concellos que se consideran damnificados estiman que se les ocasionará un daño superior al supuesto beneficio para Vigo y comarca. Y algunos, como Soutomaior son arte y parte. De todos esos municipios, Ponte Caldelas teme que le tocaría la peor parte. La rebaja de caudal del Verdugo que implicaría la cantidad de agua que se pretende trasvasar, reduciría el río a la mitad lo que podría ser el fin de la playa fluvial -única de España con bandera azul- y de las tres pozas donde se realiza barranquismo, lo que asestaría un duro golpe a la afluencia de turistas que es fuente de ingresos crucial para este pequeño municipio. Aguas más abajo, ya en la desembocadura del Verdugo entre Arcade y Ponte Sampaio, la merma de caudal podría tener consecuencias para el marisqueo y demás actividades extractivas que se realizan.

La reacción de estas poblaciones con el despliegue de las primeras movilizaciones vecinales y anuncio de medidas judiciales, refleja un estado de ánimo que la Xunta de Galicia no puede obviar a pesar de que se trate de resolver un problema urgente en la principal urbe de la comunidad. Pero no puede ser a costa de ahogar en el barro de cauces secos a otras poblaciones.

Mientras tanto, más vale que vengan cuántas borrascas necesitamos para empatar con los registros hídricos de años anteriores. Vigo y comarca solo tienen suministro garantizado hasta febrero si es que el agua que aún sale de los grifos es potable debido a los niveles de concentración de hierro. El pretendido trasvase nunca estaría listo antes de primavera y sus consecuencias podrían ser irreversibles.

¡Ojala llueva tanto que ya no sea necesario!

Salvador Moreno y Arnaldo Otegi

El mismo régimen de libertades que ampara la Constitución vigente es el que permite soportar que todo un presidente del Gobierno, en ejercicio de su libertad de expresión y aunque sea a costa de la Ley de Memoria Histórica, lamente que en Pontevedra se haya despojado del nombre de una calle a un almirante que participó en el levantamiento militar de 1936.

El mismo régimen de libertades que garantiza la actual Carta Magna es el que también ampara que, en uso del derecho de reunión, dirigentes de diferentes partidos políticos, entre ellos dos cargos públicos del BNG que ocupan sendas concejalías en el Concello de Pontevedra, compartieran un acto público y una posterior cena en un txoko de la localidad de Azpeitia con quien fue condenado y estuvo en prisión por dirigir la banda terrorista ETA que tanta muertes sembró en España.

Aguijonean el ambiente

Ocurre que las disquisiciones de Mariano Rajoy sobre el almirante franquista Salvador Moreno realizadas ante un grupo de oficiales de la Armada española que visitaba en Costa de Marfil, como la presencia de Carme da Silva y Demetrio Gómez junto al dirigente abertzale Arnaldo Otegi en un acto bajo el título Constitución contra voluntad popular (traducido del euskera), han aguijoneado el ambiente político de esta capital.

Ambos asuntos asomarán en pleno municipal del próximo viernes. Las fotos de Azpeitia aderezarán la ofensiva de Jacobo Moreira y de María Rey contra las convicciones constitucionalistas del alcalde Lores y su grupo. En contrapartida, el circunloquio de Mariano Rajoy servirá para que Marea, con apoyo de BNG y PSOE, aprieten al PP y reclamen la retirada del nombre de Salvador Moreno a un centro de enseñanza -concertado- ubicado en la avenida llamada Rosalía de Castro, mal que le pese al presidente de la nación.

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