Las luces que en vez de encender el Nadal prendieron el cabreo

El Concello realizó una queja a la firma que colocó la iluminación de Navidad al creer que no cumple expectativas

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Las luces que en vez de encender el Nadal prendieron el cabreo El Concello realizó una queja a la firma que colocó la iluminación de Navidad en Pontevedra, al creer que no cumple expectativas

pontevedra / la voz

Sobre gustos no hay nada escrito. Y sobre luces de Navidad tampoco. A uno le gustan de colores, a otros con angelotes... pero es cierto que este año en Pontevedra se ha instalado la sensación de que el alumbrado de Nadal ha quedado «moi pobriño», en palabras de dos pensionistas que ayer a media mañana diseccionaban la realidad local en los bancos de A Ferrería. Las redes sociales han servido de altavoz al descontento con las bombillas. Unos y otros critican, sobre todo, la escasa iluminación del árbol de A Ferrería y comparan los pocos adornos de la ciudad del Lérez con la majestuosidad del alumbrado de Vigo. Eso sí, casi nadie hace mención en las redes a que Vigo se gastó en alumbrado la friolera de 636.000 euros y en Pontevedra se invirtieron 82.000 en las luces de Navidad, la Peregrina y los carnavales. La diferencia, por tanto, es considerable. Pero centrémonos en Pontevedra. A casi nadie le gusta el alumbrado. Ni siquiera al Concello, que es quien lo pagó. De ahí que el Ayuntamiento diese a conocer que puso una queja formal a la empresa que lo colocó para que solvente la papeleta y complemente los adornos o los sustituya por otros mejores. Vamos, que luzcan más las bombillas.

Todo ello lo dio a conocer ayer la concejala Anabel Gulías, que dijo que el Concello aprecia cierta dejadez por parte de la empresa del alumbrado de Navidad. Y que concluyó que los adornos, sobre todo el polémico árbol de A Ferrería, no están a la altura de la capital pontevedresa. Ahora habrá que ver si la firma cumple.

La rotonda del deseo en Marín

¿Qué pasa con el alumbrado más allá de Pontevedra? Por lo que parece, en otros lugares como Marín o Sanxenxo las cosas fueron mejor. Y hay más alegría vecinal tras la colocación y puesta en funcionamiento de los adornos. En el caso marinense este año la gran atracción es una bola gigante totalmente luminosa ubicada en la rotonda de la plaza de España. El problema es que a los vecinos le gusta tanto que no dudan en cruzar la carretera para sacarse fotografías con ella en medio y medio de la glorieta. La alcaldesa María Ramallo, consciente del peligro, señala: «Se pueden quitar fotos preciosas desde la Alameda, se ve igual la bola, que es lo suficientemente grande, no hace falta cruzar».

¿Y en Sanxenxo? Pues la cosa este año debe ir de bolas gigantes. Porque, como en Marín, en la plaza de Os Barcos también hay una esfera de tamaño considerable e iluminada hasta la saciedad en color rojo. En Portonovo, mientras tanto, la sensación es un pino grande totalmente vestido azul. Y el mismo adorno luce también en Vilalonga.

En Bueu, por ejemplo, la decoración se concentró en la calle Eduardo Vicenti. El concejal Fidel Castro, que escuchó alguna crítica, hizo cálculos numéricos: «En Santiago se gastan un euro por habitante en luces de Navidad, en Pontevedra no llegan a eso... y aquí 1,30 por vecino ¿tendríamos que gastar aún más?».

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