Luces y sombras económicas. Elnosa: era visto

La campaña de Navidad genera una contratación récord aunque temporal, alentada por unas previsiones de ventas extraordinarias en Pontevedra


Más de 50.000 contratos en esta campaña de Navidad en Galicia de los que casi la mitad se han generado en nuestra provincia, básicamente entre Vigo, Pontevedra y Vilagarcía, suponen una excelente noticia en el mercado laboral para concluir el ejercicio. Aunque matizada pues se trata de contrataciones temporales que en los casos más tardíos expirarán en enero, después del período de rebajas ya que el principal sector que fomenta esta demanda de trabajadores es el comercio, seguido de la hostelería, el turismo y los transportes (particularmente) paquetería y repartos.

Precisamente el sector comercial acompañará el cierre del ejercicio con una más que previsible recuperación de las ventas si se confirman las excelentes estimaciones de gasto que asociaciones patronales como la Federación Provincial de Comercio pronosticaron. Solo en el caso de nuestra capital, los consumos navideños generarán unas ventas de más de 36 millones de euros, con una media de gasto por familia de entre 400 y 633 euros, que es una cifra muy respetable.

Cambio de hábitos y modelos

Diversos observadores económicos apuntan que deberemos acostumbrarnos a este nuevo escenario laboral que se enfatiza en campañas como la de estas Navidades del 2017. Las contrataciones indefinidas como antaño, con una vinculación entre trabajador y empresa por lustros y lustros, han pasado a ser una especie en vías de extinción. En un reciente debate que moderé había plena coincidencia entre interlocutores tan dispares como sindicalistas, empresarios y economistas en que el mercado laboral ha cambiado patrones y se estilan nuevos hábitos.

La contratación temporal y a tiempo parcial es el pan nuestro de cada día. Beneficia porque agita el mercado de trabajo e incentiva el empleo. Pero los principales contras tienen que ver con la precariedad y el poder adquisitivo. Hay trabajadores pontevedreses que en un solo año empalman decenas de contratos. Y la mayoría de los salarios están por debajo de los 900 euros netos lo que ya genera un arquetipo ya definido por los sindicatos y las oenegés de ayuda social como «trabajadores pobres».

Hay otro perfil laboral emergente después de la crisis denominado «trabajo flexible». Se define así a personas que trabajamos sin contrato indefinido, por cuenta propia, como autónomos. Es una figura que ha irrumpido con fuerza en estos últimos años hasta representar casi un tercio de la población en edad laboral en gran parte de España.

El papel de los concellos

En esta campaña de Navidad 2017, los ayuntamientos vuelven a tener una cuota de participación necesaria para ayudar a la recuperación económica. Junto con el apoyo a campañas específicas de estímulo de las ventas, el papel de los concellos es contribuir a la actividad mediante la animación de las calles.

El ejemplo de Vigo, con un gasto de más de 600.000 euros en el espectacular alumbrado navideño chirría, pero resulta indudable que terminará generando un retorno económico muy importante en el comercio y hostelería de la ciudad porque todos terminamos yendo a verlo. Al margen de los devaneos megalómanos de Abel Caballero, ¿el gasto de esos más de cien millones de las antiguas pesetas, fue un dispendio? Pues probablemente, no. Será una inversión. Así hay que ver lo que nuestros ayuntamientos se gasten en alumbrado, decoración y animación de nuestras calles. Pontevedra, en una cifras mucho más contenidas, alrededor de 82.000 euros anuales, que comprenden también Carnaval y Fiestas de la Peregrina. Por cierto, el árbol de luces de la Plaza de A Ferrería que constituye el elemento central de ese ornato, quería más vatios porque resultó algo lacónico como tuve ocasión de comprobar en el encendido del viernes noche.

Hace una semana pronosticábamos desde esta misma página que la propietaria de Elnosa tiene su propio plan B para garantizarse su cuota de negocio en suelo español, incluso con la previsible continuidad de la factoría de Lourizán. Los acontecimientos de estos últimos días, corroboran esa prognosis.

Primeramente, la Xunta de Galicia ha adelantado que renovará la licencia verde (Autorización Ambiental Integrada). Aunque todavía no se ha producido el acuerdo en Consello. Quedan otros escollos. Que, antes de julio de 2018, el Gobierno central le renueve la concesión para mantenerse en el actual asentamiento, del mismo modo que ocurrió con Ence. Presumiblemente ocurrirá así y además, la Xunta les otorgará un plan de incidencia supramunicipal para obrar y renovar la tecnología de Lourizán, esquivando el veto del Concello de Pontevedra.

Y a pesar de toda esta cadena de probabilidades, la empresa quiere adelgazar gastos de personal. Acaba de prescindir de diversas auxiliares y anuncia su voluntad de realizar despidos para reducir plantilla.

CUF, firma portuguesa que es el principal accionista y, por tanto, dueña de los destinos de Elnosa, decidió comprar la clorera Solvay en Torrelavega y anunciar, sin rubor, que se gastará 55 millones de euros en modernizar la tecnología de la planta cántabra. Sin embargo, pretende despedir trabajadores en Pontevedra so pretexto de que se le ponen trabas a su continuidad. Es un discurso de falsete al que no deberían darle pábulo ni el PP local ni la Xunta de Galicia, máxime cuando saben que la continuidad de la fábrica está en sus manos.

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