Bea Gómez se reinventa en Sabadell

La nadadora pontevedresa afronta su nueva etapa en el club catalán dispuesta a recuperar su mejor nivel


Pontevedra / La Voz

Después de tres años en la residencia Blume de Madrid, formando parte del programa de tecnificación de la Federación Española de Natación, Bea Gómez inició el pasado septiembre una nueva etapa en el Club Natació Sabadell dispuesta a recuperar su mejor nivel. Y tras casi dos meses en tierras catalanas, la nadadora pontevedresa se muestra convencida de haber acertado con su decisión de fichar por uno de los clubes más potentes del panorama nacional.

«Estoy muy contenta, pudiendo trabajar mejor que estos últimos años en Madrid. La salud me está respetando, que es lo más importante», explica respecto a sus primeras semanas en Sabadell. Cuando recibió la oferta para sumarse al proyecto del club catalán, Bea asegura que uno de los alicientes que más le atraían era las instalaciones que tendría a su disposición para entrenar. Y ahora que ya se ha familiarizado con ellas, confirma que las expectativas se han cumplido. «Está todo muy bien: tenemos dos piscinas olímpicas, una cubierta y otra al aire libre, somos muchos deportistas, hay mucho nivel... Nada que ver con lo que podía tener en Pontevedra», explica.

Lo que no ha cambiado, y además ha sido parte fundamental para hacer las maletas e irse a Sabadell, es su entrenador, un Bart Kizierowski que la dirigió en la capital de España y que, según la propia Bea, es quien mejor conoce su potencial y los problemas de migrañas que le han impedido mostrar su mejor versión en las últimas temporadas. «En ese sentido todo sigue más o menos igual, y tengo compañeros con los que ya he vivido muchas cosas en el equipo nacional como Judit Ignacio, entre otros. Así que me siento como en mi otra casa», celebra la pontevedresa.

A nivel estrictamente deportivo, aunque la temporada no ha hecho más que empezar, Bea también afirma que las cosas están marchando bien. «Ya he podido competir algo en pruebas aquí en Cataluña y las cosas van saliendo. Para el momento en que estamos de la temporada, estoy contenta con las marcas», cuenta. Y aunque desvela que los problemas que le han condicionado en los últimos años no han desaparecido, y que tendrá que convivir con ellos dado que están vinculados al esfuerzo físico, se muestra optimista. «Sigo teniendo migrañas, pero las tengo más controladas. Ya me conozco mejor, y ya sé cuando debo parar», explica. 

Cautela al marcarse objetivos

Así las cosas, la nadadora pontevedresa, que fue olímpica en Londres 2012 con solo 17 años, confía en que la temporada recién iniciada sea la de su retorno a la élite. Y para ello, el reto es mejorar sus registros para volver a formar parte de la selección española. «Ahora mismo estoy fuera del equipo nacional, ya que no tengo las marcas requeridas. Pero a final de mes tendremos el Campeonato de España de piscina corta aquí en Sabadell, y será una buena oportunidad para lograr esas marcas de referencia y volver a entrar», explica.

Con esa idea en la cabeza, Bea no oculta que su aspiración es regresar a las grandes citas internacionales a codearse con las mejores del mundo. Pero después de tres años difíciles, prefiere ser cauta a la hora de fijarse metas. «Lo que he aprendido por mi experiencia es a marcarme pequeños objetivos por el camino. Y aunque es cierto que pienso en el Europeo de verano, antes tendré que ir cumpliendo objetivos menores», afirma.

Un exigente plan de entrenamientos que empieza antes de las seis de la mañana

La nueva vida de Bea Gómez en Sabadell tiene a la natación, como no podría ser de otro modo, como elemento central de su día a día. Desde su llegada a la ciudad catalana, la pontevedresa reside en un piso situado cerca de las instalaciones de su club con otras dos compañeras del equipo. Y juntas acuden a entrenar siguiendo un estricto plan de trabajo al que, en cualquier caso, ya estaba acostumbrada en Madrid, aunque con algunas diferencias.

«Habitualmente me levanto a las cinco y cuarto, porque antes de las seis ya tenemos que estar en la piscina para empezar a entrenar -explica-. Pero a lo que no me acostumbro es a hacerlo a esa hora en piscina descubierta. El momento de salir del agua es horrible. Hoy [en referencia a ayer] estábamos a cinco grados», añade entre risas.

Tras esta sesión matinal, Bea dedica parte de su tiempo a los estudios de Fisioterapia que inició el año pasado en Madrid, y que ahora cursa a distancia. Y después, todavía le queda una nueva sesión de entrenamiento vespertina la mayoría de los días.

En cuanto a su tiempo libre, Bea cuenta que suele compartirlo con más integrantes del club, y que ya ha tenido oportunidad de conocer parte de Sabadell. Y aunque afirma estar a gusto con su nueva vida, tampoco oculta que la ciudad no es precisamente lo que más le atrae, y es entonces cuando aparece la tan gallega morriña. «Sinceramente, me gusta mucho más Pontevedra», proclama.

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