Hasta el papel se come en la feria del «gourmet»

¿Preparado par degustar paté de lacón con grelos? ¿Y para probar chorizo con ortigas? Todo ello está en la cita pontevedresa

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Hasta el papel se puede comer en la feria gourmet de Pontevedra Esos son algunos de los productos más innovadores que se han presentado en el evento

pontevedra / la voz

Galicia era antes el país del millón de vacas. Cuando el rural comenzó a quedarse vacío se dijo que su totémico animal ya no lo era tanto. Puede ser. Lo que está claro es que actualmente Galicia es el país del millón de sabores genuinos. Quedó claro ayer en la feria Etiqueta Negra que se celebra en Pontevedra -y que sigue abierta al público tanto hoy como mañana-. Alimentos tan propios como las castañas, el lacón con grelos o la lamprea han tomado vida propia y ahora aparecen en miles de recetas, desde mermeladas a patés pasando por conservas. Todo parece estar inventado en cuanto a alimentación con un toque enxebre. Por comer, en Galicia se come ya hasta el papel. Le explicaban ayer semejante cuestión los alumnos del centro de hostelería pontevedrés Carlos Oroza al público en la feria: «Esta lechuga marina -indicaban señalando a un alga- la transformamos en papel comestible, con el que luego elaboramos recetas». Y allí estaban las láminas de papel, de color verde, con una pinta tan apetecible que más de un visitante intentó llevárselas a la boca. «No, no, esto no es para probar», señalaban los estudiantes que, por cierto, estaban custodiados por varios profesores. Puede que el papel no se pudiese probar. Pero todo lo demás en la feria era degustación pura y dura. Menudo banquete de dioses.

Imposible abarcar los setenta expositores. Así que se hace una selección; buscando un primer plato, un segundo y algo de postre. Para abrir boca no estaban nada mal unas ostras al horno que ofrecían a los visitantes en el puesto de Yatecomeré. O, cómo no, probar los chorizos con ortigas de A Casa da Avoa. Y, si uno todavía puede, incluso se podía animar a probar tostas con las mermeladas más variadas que uno pueda imaginar, como una de pimientos de Padrón.

Vayamos ahora, de expositor en expositor, buscando un segundo plato. No hace falta rebuscar demasiado. Aparecen enseguida unas conservas de angulas del río Miño, preparadas a la bordalesa y listas para consumir. Hay incluso un kit que cumple dos funciones; tiene todos los elementos de un buen cocido ya preparados y encima está pensando para quitar la morriña de los que viven fuera, vamos, que va Galicia entera metida en una caja de cartón.

¿Y el postre? Etiqueta Negra tiene dulce y salado para dar y regalar. Ayer podía probarse desde helado con requesón y vino tinto de Rubiós a pastas hechas con albariño pasando por tortas caseras de Sarria o almendrados ecológicos. Para aderezar todo ello nada mejor que darse una vuelta por los puestos dedicados a las bebidas. Desde vermú gallego a cervezas artesanas por doquier y licores con los sabores más tradicionales, como por ejemplo el de toxo.

Los asistentes no dejaron de degustar. Y algunos también compraron. «Levo queixo, levo mermelada, levo algo de todo...», decía un joven pontevedrés. Hoy y mañana toca seguir probando. La feria continúa en el recinto ferial desde la mañana a la noche. La entrada cuesta dos euros.

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