Tres años de nervio granate de Teo

Luisito llegó en el 2014 al club con un carisma que imprime a todo


pontevedra / la voz

La hubo cuando cumplió su primer año en el Pontevedra, y la hubo cuando hizo sus cincuenta partidos al frente del barco granate. La hubo cuando conoció a los creadores de la cuenta de Twitter de su club de fans, y la ha habido siempre que la ocasión lo merecía. Pero esta vez, no. Hace exactamente tres años que Luisito cogió las riendas de un equipo granate con un vestuario poco unido y desanimado por un descenso acelerado en la tabla de Tercera División. El mismo que en la década de los 60 hablaba de igual a igual a los mejores equipos de España se hundía en un infierno, el de la cuarta categoría nacional, del que le costó muchos años salir.

Fue él quien lo logró. Lo intentaron otros antes, pero fue el teense quien, aprovechando su larga experiencia como futbolista, dejó claro que eso era precisamente lo que no iba a aceptar en ninguno de sus jugadores. Con sinceridad, desparpajo y un gran nivel de exigencia propio y hacia su plantilla, rehizo el cuadro granate a su antojo, les cambió su visión del fútbol y lo subió a Segunda B. Recién ascendidos casi se cuelan en el play off a Segunda en apenas unos meses. Lo consiguieron al año siguiente.

Y este, con un presupuesto algo mayor que el de otras temporadas pero mucho más bajo que el de la mayoría de clubes de su categoría, tuvo un arranque gris que estuvo cerca de minar la paciencia del míster granate. Él pedía paciencia al mundo y se queja de que no la encontró. Por este año no quiere soplar las velas en público. Seguro que en privado no puede resistirse.

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