De Marín a las Malvinas a pescar calamar

Nodosa botó ayer el barco más grande que construyó hasta el momento; un arrastrero de 63,7 metros de eslora


marín / la voz

Ni champán francés ni cava catalán. Una botella de un excelente espumoso gallego fue la elegida para ser estampada contra el casco del Monteferro, un arrastrero que se marcha de Marín, donde fue construido, hacia las Malvinas, donde tiene como misión la pesca de calamar. Ayer tuvo lugar su botadura, en un acto al que acudieron más de cien personas, todas ellas relacionadas con el sector pesquero y naval.

El Monteferro no es un barco cualquiera. Lo construyó Nodosa Group y desde esta empresa Rafael Outeiral Graña contaba algunas cosas que lo hacen singular. Se trata de un arrastrero de 63,70 metros de eslora y doce metros de manga, lo que lo convierte en el barco más grande que hizo el astillero hasta el momento -pronto no lo será, porque están construyendo otro de tamaño superior-. Además, se sitúa en la vanguardia tecnológica, con sistemas de eficiencia energética y con una proa semiinvertida para facilitar la navegación.

El barco es de una compañía armadora, Kalamar Limited, que combina el capital gallego con el malvino . Ayer, numerosos miembros de estas empresas protagonizaron la botadura del buque, donde no se obvió ninguno de los tradicionales pasos de este tipo de ceremonias, desde la bendición religiosa, a la botella contra el casco y el pincho de rigor. Ante unas cien personas se brindó por el nuevo coloso marino. Y se habló también de futuro.

Y es que en Nodosa reconocen que tienen una carga de trabajo importante. Acaban de dar salida al Monteferro tras unos 18 meses de trabajo de alrededor de 400 personas, entre personal propio y empresas auxiliares. Y están trabajando para dar vida a otro arrastrero para la armadora viguesa Pereiro. Se prevé que este barco mida nada menos que 70 metros de eslora. Asimismo, también hay un pedido llegado de Alemania de otros dos barcos arrastreros que tendrán como caladero principal el Gran Sol. «Estamos con una carga importante, porque también tenemos actividad de reparación», señaló Rafael Outeiral Graña.

Y Hacienda también estuvo

Precisamente, uno de los barcos que está en el astillero para ser reparado dio pie a las bromas durante la celebración de ayer. No en vano, se trata de embarcación de tamaño considerable que pertenece a la Agencia Tributaria y como tal está rotulada. Hubo más de uno que preguntó qué hacía allí. Pero que nadie se apure. Está en el taller. Todos los barcos lo necesitan de vez en cuando. Los de Hacienda también.

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