El acusado del doble crimen de Arbo: «Si estoy obsesionado con ella, soy el primer interesado en no verla muerta, ¿no?»

El hombre, que se enfrenta a penas de hasta cincuenta años de prisión por dos asesinatos, reconoce que vigilaba a su exnovia y asegura que ella le daba esperanzas de volver


Pontevedra / La Voz

Arturo D. S. ha reconocido esta mañana en la Audiencia de Pontevedra que vigilaba a su exnovia, Beatriz Rodríguez Mariño, a quien está acusado de matar con una escopeta de cartuchos junto a la nueva pareja de esta, Sergio Rodríguez Fernández, en la madrugada del 3 de julio del 2015 dentro del coche en el que habían ido a practicar sexo a una zona boscosa y apartada de Arbo. No la espiaba todos los días -«dependía de la lluvia y de si era fin de semana»-, matizó el hombre, vecino de Padrenda, en Ourense, pero sí a veces. Solo quería demostrar, dijo, a la hermana de la víctima, Eva, que esta les mentía a ambos porque engañaba a Arturo, con quien tuvo una relación de nueve años y una hija que entonces contaba la misma edad, con Sergio. Eso es lo que aseguró al juez y al jurado popular que se constituyó esta misma mañana, poco antes de que comenzara la vista oral. 

El hombre reconoció en varias ocasiones que seguía enamorado de Beatriz Rodríguez a pesar de que esta decidiera poner fin a su relación seis meses antes, ya que «para mí era perfecta». Por eso, asegura, nunca tuvo intención de hacerle daño. «Si estaba obsesionado con ella -tal como declaró horas después del crimen-, soy el primer interesado en no verla muerta, ¿no?», respondió al fiscal. 

Arturo D. S. aseguró que, tras ir la noche del 2 de julio al bar en el que trabajaba la joven acompañado de un amigo, se fue con él a tomar algo en un par de locales más y luego a Portugal a recoger su coche, tras lo que regresó a su casa, en Padrenda. No supo explicar por qué hacia 2 de esa madrugada su móvil se activa en un repetidor cerca del lugar del crimen ni por qué, a las 5.20 se activan, tanto el suyo como el de su exnovia, en otro cerca de la casa del acusado. La hora del suceso se sitúa entre las 0.30 y las 4 de esa madrugada, y el móvil de ella desapareció.

Experto cazador, en el momento del registro la Guardia Civil encontró en casa del imputado cinco escopetas, dos rifles y una carabina. Los dos asesinados murieron de sendos tiros en la cabeza.

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