El Pontevedra llena sus pulmones

Los granates firmaron un gran partido ante un Sanse con poco brillo


pontevedra / la voz

Emoción, alegría y espectáculo. El Pontevedra renació ayer en casa y ante un buen equipo. Con mérito y sin excusas. Pasarón disfrutó de un partido bonito que terminó de la mejor manera posible: con una victoria granate ante la UD San Sebastián de los Reyes sin regalos y con calidad.

El Pontevedra saltó al césped de Pasarón en busca de una gota de agua en el desierto. Todavía cargado de energía y una mezcla de esperanzas con ganas de demostrarle al mundo que estaba equivocado si pensaba que la plantilla no podía dar más, los granates tomaron loa iniciativa, marcaron el ritmo del juego y se mostraron tan convincentes que parecía imposible detenerlos o disuadirlos. Se notaba en cada minuto, y se notó en que en los primeros catorce minutos el cuadro local se había lanzado más amenazas al Sanse que en los noventa de otros encuentros.

Los madrileños se veían presionados y precisamente de la única manera en la que se no estaban dispuestos a jugar: aprisionados en su área. Y llegó David Añón, a pase de Álex González, rozando el cuarto de hora inicial y echó a correr hacia la portería, donde solo le esperaba Barrios. Y Bicoro, que ya se había anotado una amarilla decidió cortar por lo sano y hacerle un penalti imposible de ignorar. Lo lanzó el propio xxx y, ante una explosión júbilo incontenible de la afición, lo convirtió en gol. El primero, el que adelantaba al equipo granate.

Aprovechando el momento, Añón hacía un pase cuatro minutos después a Álex González que la pierna de Saúl logró desviar. La suerte, aún así, se le siguió resistiendo al Pontevedra. Solo ella pudo poner, segundos después de esta nueva tentativa, el tronco de Barrios en el centro de la trayectoria del balón que acababa de lanzar Adrián León tras un saque de córner de Prosi. Tampoco se puso de lado de Etxániz el azar cuando todavía en el minuto 21 lanzó a la derecha de la red madrileña.

Lo único que no pudo evitar fue el centro que Álex González, en el minuto 27, dio a Añón y que atravesó todo el área antes de que este lo dirigiera directa y limpiamente a la portería visitante. Los nervios y la tensión que tras el primero gol pareció atenazar al Pontevedra durante unos minutos, se traspasó poco a poco a los visitantes, que apenas generaron una ocasión en los dos remates que protagonizaron. En lo que sí destacaron fue en la cantidad de faltas con cartulina y sin ella, que cometieron. Pasarón disfrutaba como hace muchos meses, y con ese sabor dulce en la boca se fue al descanso.

Tocaba reaccionar al Sanse, y lo hizo. Salió al terreno de juego mucho más ágil, decidido y dominante. Tardó Bicoro solo tres minutos en crear la primera ocasión, que Edu aprovechó para frustrar y lucirse. Llevaba varios partidos sin conseguirlo.

Y, a partir de ese momento, comenzó un partido con casi igualdad de oportunidades, con más dominio por momentos del Sanse y con una pizca de suerte para el Pontevedra. O un error inexplicable de Barrios en el minuto 68 al dejar la portería completamente sola tras salir para intentar despejar un balón que, sin querer, lanzó contra uno de sus defensas. Marcos Álvarez vio la ocasión y la aprovechó, haciendo el tercer gol del Pontevedra. Y pudieron haber sido más. Incluso para el Sanse.

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