Derrota en Navarra con sello azul

El Teucro peleó una vez más hasta el último segundo un partido ajustado en el que ningún rival lograba despegarse. Es la primera caída en tres jornadas

AGENCIA LOF
área 11
pontevera / pamplona

Hicieron falta tres jornadas para derrotar a un Condes de Albarei Teucro que ha inaugurado su regreso a Asobal con paso firme e ideas claras. El equipo azul cayó derrotado por la mínima a domicilio ante el Helvetia Anaitasuna en un partido muy ajustado y plagado de alternativas en el juego y en el marcador que solo se resolvió sobre la bocina final.

Ambos sietes saltaron a pista muy concentrados y aguerridos, viendo puerta con relativa facilidad y mostrando ambición. Los locales comandaron el marcador con mínimas ventajas y sucesivas igualadas ante un Teucro que tuvo en los primeros minutos a Borja Méndez como principal estilete, 3-3 en el minuto seis de juego con el portero local Sergey parando bastante y primeras contras gallegas.

La primera exclusión del encuentro, la del visitante Carlos Gehrhardt, provocó la primera diferencia de dos goles que, llegado el minuto diez, sería de tres (7-4). La catedral rugió de alegría pero en la siguiente fase quedaría muda ante el despliegue de los azules, que ajustaron mejor en defensa gracias también a la aportación de García Lloria. Además, Balázquez se unió a Borja Méndez en la faceta anotadora y con un parcial reseñable de 0-4 le dieron la vuelta al luminoso remontando el resultado, 7-8 poco antes del cuarto de hora. El vuelco obligó a pedir tiempo muerto inmediato del entrenador local, Juanto Apezetxea, que mostró su enfado visible ante el bajón de los suyos.

De vuelta al juego, Dani Hernández sería excluido, pero el Teucro no solo no encajó, sino que elevó su parcial a los cinco goles anotando al contragolpe. Aguirrezabalaga respondió con un cañonazo a la red, pero acto seguido Balázquez hacía lo propio. El partido estaba tenso y muy interesante. Un palo de Aguirrezabalaga y su posterior exclusión no variaron mucho las cosas y todo siguió muy ajustado, con las dos seis cero fuertes en la presión. Tocaba a Quique Domínguez pedir un tiempo muerto y detener el encuentro en 10-11 poco antes del veinte.

Poco después un trallazo de Balenciaga devolvía el empate tras varios minutos sin verse, pero apareció Carlos García en ataque, y una parada de García Lloria para colocar de nuevo al Teucro dos arriba. Los navarros atravesaban por problemas ofensivos, pero entre su portero y la calidad de hombres como Dos Santos o Aguirrezabalaga, ponían un nuevo empate en segundos, 14-14 a cinco del descanso.

Con la igualdad por bandera, el conjunto pontevedrés completaría un excelente final de período, corriendo veloz a la contra y con un Manuel Ángel Iglesias protagonista que colocaba una nueva máxima de cuatro goles, 15-19.

A empezar de cero

Aunque en el reinicio del juego se vio una parada de García Lloria y un nuevo gol de Borja Méndez, lo cierto es que no se pareció en nada al final de la primera parte. Los navarros superaron entonces de forma clara a su oponente y en muy poco tiempo redujeron las diferencia, 18-20 a los tres minutos, hasta igualar de nuevo el luminoso, 22-22, a los ocho minutos.

El Teucro seguía defendiendo con orden, pero le costaba mucho ver puerta con cierta regularidad, por lo que superado el minuto diez (23-23) el banquillo teucrista paraba el juego. De vuelta a pista los locales completaban la remontada con un nuevo tanto del cubano, ahora ayudado mucho por Nantes, y el duelo cambiaba en lo anímico. Todo lo hecho anteriormente no servía para nada. Tocaba empezar de nuevo y pelear con ambición.

Así lo hizo el Teucro, que se fajó valiente, tomando riesgos ante un rival muy complicado y envalentonado. Al igual que en comienzo del partido, las diferencias volvieron a ser mínimas a favor del Helvetia Anaitasuna, que ya venía de completar una remontada en la jornada anterior y estaba dispuesto a repetirla. Cuando Carlos Chocarro colocó una distancia de dos goles (28-26) poco antes del veinte, el banquillo azul volvía a parar el juego.

De ahí a la conclusión el Anaitasuna jugó con mayor calma y se agarró a Aguirrezabalaga y Etxebarría para solventar la papeleta ofensiva (31-28 a falta de siete), pero el conjunto azul no se rindió nunca y obligó a su oponente a fajarse con todo y pelear hasta el último segundo de partido. Ya saben, el sello del Teucro.

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