2017, el año de los grandes convenios

El llamado Gran Montecelo, la intermodalidad de las estaciones de ferrocarril y autobús y el acuerdo para la ronda Este suponen un extraordinario avance


2017 va camino de consolidarse como el año de los grandes convenios en la política institucional pontevedresa. En apenas un par de meses hemos asistido a la presentación del proyecto para el Gran Montecelo; a continuación a la puesta en escena del acuerdo para solventar la intermodalidad de las estaciones de tren y autobuses; y más recientemente, se acaba de firmar el concordato para acometer la ronda Este y, de propina, la rotonda proyectada ante la Ciudad Infantil Príncipe Felipe.

Los dos primeros casos suponen un ejercicio de entendimiento entre Concello de Pontevedra y Xunta de Galicia, mientras que el último citado es un ejemplo de la actual concordia reinante entre el gobierno municipal de la capital y la Diputación Provincial.

En última instancia, la ciudad de Pontevedra y sus habitantes serán los principales beneficiarios de tres negociaciones consumadas que permitirán mejorar la calidad de la asistencia sanitaria en el principal hospital de la demarcación; que facilitarán a los viajeros la conexión entre estaciones de tren y autobuses; o que se traducirán en aligerar tiempos y trayectos de cuántos circunvalen la capital por el este.

Montecelo: el precursor

El viaje de Alberto Núñez Feijoo, presidente de la Xunta de Galicia, hasta Pontevedra el pasado mes de julio para asistir a la presentación del plan funcional para la ampliación del Hospital Montecelo como piedra angular de la mejora de la calidad asistencial en el área sanitaria norte, supuso un reconocimiento expreso después de años de errores. Resultó ser un antes y un después. Materializó un deseable consenso después de una sucesión de encontronazos brutales entre la Consellería de Sanidade y el Ayuntamiento de Pontevedra.

El Nuevo Hospital, pensado en Monte Carrasco, era un disparate y no superó el nivel de entelequia durante los años que duró la apuesta del Gobierno gallego por semejante dislate. Una vez que la Xunta de Galicia se descabalgó de esa utopía, la Consellería de Sanidade y el Concello de Pontevedra aproximaron posturas de modo rápido hasta concluir en el plan funcional y de espacios del Gran Montecelo presentado a bombo y platillo en esta ciudad. La llegada del doctor Jesús Vázquez Almuíña a la cartera de Sanidade fue decisiva para reenfocar este asunto con una óptica de sensatez que no existió ni con Rocío Mosquera ni con Pilar Farjas, sus predecesoras en esa consellería.

El grado de consenso político e institucional es mayor que nunca, tanto para la tramitación del proyecto como para la ejecución de obras y en la dotación de los 140 millones de euros de inversión anunciada.

Intermodalidad ambicionada

Probablemente, el caso de Pontevedra suponga una de las inversiones más «baratas» que la Xunta de Galicia deberá afrontar entre las principales ciudades de la comunidad para dotarla de la intermodalidad necesaria entre las estaciones de trenes y autobuses.

La proximidad entre ambas simplifica las obras a acometer y reduce la inversión prevista que se cifra en 4 millones de euros. Así lo establece el convenio que a principios de este mes de agosto firmaron Ethel Vázquez, conselleira de Infraestruturas, y Miguel Fernández Lores, alcalde de Pontevedra. Ambos cargos públicos se felicitaron del acuerdo alcanzado que garantiza «una actuación necesaria en una zona sensible de la ciudad», como lo describió ese día el regidor pontevedrés.

Entre las obras previstas se realizará una senda peatonal, dotada de una pérgola para proteger contra los elementos meteorológicos, que unirá las dos estaciones para facilitar las conexiones de pasajeros interesados, de una forma ágil y segura.

Comparando el proyecto de Pontevedra con los planteados para soluciones intermodales en otras urbes gallegas, nuestro caso resulta de un ejemplar ahorro de dineros públicos en aras a la mayor eficiencia. Y de paso cumple felicitarse con la propina que supondrá el arreglo interior de la terminal de autobuses que clama desde hace muchos años.

Ronda Este

Aunque existió un primer acuerdo entre Concello de Pontevedra y Diputación Provincial que databa de la etapa anterior de Rafael Louzán, lo cierto es que el convenio que acaban de suscribir esta semana pasada Miguel Fernández Lores y Carmela Silva, sí que contempla la dotación presupuestaria que garantiza la ejecución de las obras de la ronda Este. Casi tres millones y medio de euros. Se trata de un proyecto de circunvalación que ideó César Mosquera en su anterior etapa como concejal de Infraestruturas de la capital.

Son 1.500 metros de variante que permiten mejorar el acceso al Hospital Montecelo desde el sur, algo cada vez más perentorio desde que se ha retomado la apuesta por la ampliación de esa residencia sanitaria para convertirse en el hospital de referencia para 300.000 habitantes de la provincia. Y como añadido se acometerá una nueva rotonda en Príncipe Felipe, a la altura de la actual caseta de control de la Ciudad Infantil, que supondrá mejorar la seguridad vial de ese tramo de carretera especialmente curvada y peligrosa.

En suma: los tres casos referidos ejemplifican los resultados que el consenso puede deparar para el bienestar de los ciudadanos siempre que se superen las miserias del cortoplacismo de tantos que están en política. Aunque en los tres casos, no era sin tiempo.

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