El enésimo diamante en bruto de una cantera inagotable

La palista marinense disputará a finales de este mes el Festival Olímpico de la Juventud en Hungría


El deporte olímpico español no sería lo mismo sin el piragüismo, la modalidad que más medallas le ha reportado a lo largo de la historia. Lejos queda ya aquella plata con la que el K-4 en el que remaba el palista lucense Luis Ramos Misioné estrenó el casillero de metales nacionales en esta disciplina en 1976. Y desde entonces, la cosecha para Galicia, todo un referente de este deporte, no ha dejado de crecer, con David Cal como gran protagonista con cinco preseas que le han convertido en el deportista español más laureado en citas olímpicas convertido ya en leyenda pero, además, con una cantera que ha dado otros nombres como los de Perucho o Cristian Toro, el último en saborear la gloria en unos Juegos.

Siguiendo esta gran tradición, el piragüismo gallego mantiene hoy una salud envidiable. Y dentro de este, la provincia de Pontevedra ocupa un lugar privilegiado, que ha convertido lo que a priori se considera un deporte minoritario en una disciplina de masas, compitiendo en número de licencias con modalidades como el ciclismo o el balonmano. Algo que, en gran medida, permite que el piragüismo local se esté revelando con un vivero inagotable de nuevas figuras entre las que ya emergen nombres como los de Adrián Sieiro o Sergio Vallejo, entre otros. Y tras estos, una legión de jóvenes promesas aspiran a dar continuidad al milagro del piragüismo gallego.

Entre todas estas, Raquel Torres (Marín, 2001) recibió la semana pasada un espaldarazo a su gran progresión al ser convocada para el próximo Festival Olímpico de la Juventud que se celebrará en Gÿor (Hungría) del 21 a 30 de este mes. La talentosa kayakista del Verducido-Pontillón obtuvo así un merecido premio a una temporada en la que ya puede presumir de haberse proclamado campeona de España de invierno en categoría cadete sobre la distancia de 5.000 metros en Sevilla, un éxito al que después sumó un bronce en la Copa de España de 1.000 metros en Trasona (Asturias). Y ahora, aún digiriendo esta convocatoria, aspira a seguir creciendo como piragüista midiéndose a las mejores de su edad en la que será su primera cita internacional.

Sorprendida con la convocatoria

«No me lo esperaba, pero me hace muchísima ilusión», explica Raquel, que remará en esta cita en K1 200 y 500 metros. Su trayectoria, con títulos nacionales en su palmarés ya desde categoría infantil, ya auguraba un gran futuro para esta marinense que se inició en el piragüismo siguiendo los pasos de dos de sus primos con solo nueve años, y que tras varias temporadas a las órdenes de Javier Villanueva, este curso se incorporó al Centro Galego de Tecnificación Deportiva. Pero esta llamada para competir a nivel internacional supone un paso más que la sitúa en la senda para intentar dar el relevo a uno de sus referentes, la canguesa Teresa Portela. Aunque ella, prudente, se centra en el corto plazo, y ahora solo piensa en tener un buen estreno internacional en Hungría.

«De las dos distancias en las que competiré, la que mejor se me da son los 500 metros, así que intentaré meterme en la final. Es el objetivo que me marco», afirma. Y para lograrlo, espera que los nervios no le traicionen. «Ya me suelo poner bastante nerviosa en los campeonatos de España, así que imagino que en Hungría me pondré aún más», predice.

Pase lo que pase, en todo caso, a su carrera aún le quedarán muchas páginas por escribir, aunque ella todavía no se atreva a marcarse metas concretas. «En el futuro me gustaría competir en citas internacionales», se limita a decir. Sin embargo, en apenas diez días, tendrá que buscar nuevos horizontes una vez cumplido parte de este sueño en aguas húngaras.

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