Marín no se entendería sin la Escuela Naval

El centro de instrucción de la Armada en la villa marinera se ha modernizado en los últimos tiempos y cada vez genera mayor impacto económico, social y cultural


La Escuela Naval supone en Marín lo que la Brilat para Pontevedra. Tanto social y económicamente como desde el punto de vista geopolítico. Sin duda ambas unidades militares otorgan al área urbana rango de referencia nacional e internacional por la importancia de tales unidades y por la trascendencia de sus actuaciones, sobre todo en el caso de la Brigada de Infantería Ligera por su papel dentro de las fuerzas de la OTAN. Por supuesto, el impacto en el producto interior bruto del área urbana de ambos asentamientos es mayúsculo como se acredita desde hace lustros al haber influido decisivamente en el desarrollo inmobiliario, comercial y de hostelería tanto en Pontevedra como en Marín.

Y en esta ocasión especial, la Escuela Naval de Marín ha acogido una intencionada reaparición en público de los Borbones.

Énfasis real en Marín

La asistencia de los Reyes -titular y emérito- junto a la ministra de Defensa, mandos de la cúpula militar y cargos públicos civiles en las ceremonias oficiales del pasado viernes generó un efecto mediático añadido a las celebraciones. Un énfasis buscado y propiciado desde la propia Casa del Rey ya que la auténtica fecha de la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas fue el 15 de abril de 1717. Pero el rey Felipe VI solicitó posponer la celebración del 300 aniversario hasta el 2 de junio para hacerla coincidir con una fecha trascendente para la propia institución monárquica pues se buscó el día en que se cumplía el tercer aniversario de la abdicación de su padre, Juan Carlos I.

Era la primera vez que padre e hijo coincidían en un acto público en Galicia y en la escuela donde ambos realizaron parte de su formación. El actual rey buscó recuperar para la escena pública a Juan Carlos y compartir protagonismo con él, en un gesto que rezumaba agradecimiento como quedó patente para cuantos escucharon a Felipe VI durante el brindis en el patio de la Escuela Naval.

Más que 18 millones de euros

La percepción del impacto socioeconómico de la Escuela Naval en Marín y el área urbana de Pontevedra es evidente desde su asentamiento en 1943. Pero recientemente fue un oficial pontevedrés, Juan Luis Sobrino Pérez-Crespo -quien ocupó hasta hace un año la dirección del centro de instrucción de la Armada-, quien reivindicó ese impacto poniéndole cifra: más de 18 millones de euros al año. Semejante cantidad viene propiciada por las nóminas del personal y los consumos que tanto de mandos, profesores y alumnado de la Escuela realizan en el comercio, la hostelería y demás servicios de Marín y alrededores. Además del abono de alquileres de viviendas, recibos de servicios e impuestos.

No hay en Marín muchas empresas que facturen anualmente 18 millones de euros como tampoco en el municipio de Pontevedra tantas firmas que generen un movimiento económico de 40 millones de euros anuales como hace la Brilat.

En Marín como pasa también en Pontevedra, hay sectores políticos y ciudadanos a los que les cuesta reconocer la importancia de esos números. Pero la realidad es contundente.

Un informe realizado por expertos de la Universidad de Barcelona dirigidos por el profesor Jordi Surriñach sobre el impacto económico, social y cultural de las Fuerzas Armadas en España, presentado también en Galicia hace dos años, reivindica que por cada 1.000 euros de gasto en Defensa se generan 1294 euros de producto interior bruto. Y que por cada 100 empleos militares se producen 72 puestos de trabajo adicionales.

Francisco Conde, conselleiro de Economía hizo suyos estos números durante aquella presentación para reivindicar el papel de las Fuerzas Armadas en Galicia como «tractor de la industria» y describir que nuestra comunidad autónoma «no se entendería» sin instituciones como la Escuela Naval de Marín, la Brilat de Pontevedra o los astilleros de Navantia.

Afortunadamente la cerrazón a todo lo que huela a militar es da vez menor en nuestra sociedad. Y resulta muy de agradecer que documentos como el plan Marín 2020 preparado por el Concello y demás agentes sociales de la villa para los Fondos DUSI, integran la Escuela Naval y ponderan su repercusión en el devenir futuro de la economía local.

Valor cultural y de integración

La modernización de la Escuela Naval de Marín tiene otras traducciones. Una de ellas, muy significativa, fue su adscripción como Centro Universitario de la Defensa al Plan Bolonia y a la accesibilidad de los alumnos a estudios de enseñanza superior, conforme el Plan Bolonia y dependiendo de la Universidade de Vigo.

Definía recientemente Carmela Silva, presidenta de la Diputación Provincial de Pontevedra como «un beneficio para la provincia la cualificación de la formación que reciben los alumnos de la Escuela Naval Militar que se forman y después ocupan puestos de relevancia por España adelante».

Y por último y precisamente en clave femenina, tanto la Escuela Naval como la Brilat están siendo espejos de mensajes «en positivo» a sus respectivos entornos ciudadanos con respecto a la igualdad de género mediante la integración de las mujeres a la instrucción y empleos militares. Aunque aún quedan «reductos» en algunos cuartos de oficiales, el avance ha sido muy notable. Realmente inimaginable hace solo dos décadas.

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