Estudiantes con expedientes de platino

Sarah Vidal tiene una media de diez en el bachillerato y Antía Santiago llevó matrícula y es deportista de élite


pontevedra / la voz

Podría pensarse que están hechos de otra pasta. No en vano, son estudiantes que solo conocen dos notas: los nueves largos y los dieces. De hecho, todos ellos acaban de terminar segundo de bachillerato con matrícula de honor en sus respectivos institutos. Pero nada más lejos de la realidad. Su denominador común, sin excepciones, es la normalidad. Hay risa generalizada cuando se les pregunta si estudian cada día. Confiesan que, lógicamente, sí hincan codos a lo largo de todo el curso, pero que se meten «atracones antes de los exámenes como todos». ¿Entonces, por qué sus expedientes brillan con luz propia? Con distintas palabras, todos dicen lo mismo: «Hay que organizarse». Hablan de hacer resúmenes, apuntes, de elegir bien la técnica de estudio y, sobre todo, de atender en clase.

En el instituto Valle-Inclán hay este año siete matrículas de honor en segundo de bachillerato, en el curso clave por ser el previo a la Universidad. Se reúnen seis de estos alumnos brillantes a las puertas del centro, justo antes de salir pitando para la fiesta de graduación. Dada la ocasión, van de tiros largos. Uno les pregunta si les gusta salir por las noche y, salvo una persona, dicen que no. «No demasiado, solo de vez en cuando», comentan. Luego, hablan sobre su futuro. Hay quien quiere hacer Medicina, quien optará por Derecho... y está el caso de Sarah. Ella es la única del centro que tiene media de diez en todo el bachillerato. Si en la selectividad no falla, cosa bastante improbable, podrá entrar en la carrera que quiera. Pero ella ha elegido una con poca nota de acceso: «Quiero estudiar Lenguas y Literaturas Modernas. Todo el mundo me dice que haga algo para lo que pidan más nota, pero a mí es lo que me gusta», dice. No sabe si en el futuro se ve como profesora o como traductora. También es singular el caso de su compañero Jorge. Él, con una media que pasa ampliamente del nueve, no quiere hacer una carrera universitaria al uso. «Mi meta es ser oficial de la Guardia Civil, así que opositaré para intentar conseguirlo», indica.

Las caras de los jóvenes son de ilusión. Y esos mismos rostros se repiten cuando uno se reúne con los alumnos que tienen matrícula de honor en el Sánchez-Cantón. La cita con ellos es después de la noche de fiesta de su graduación. Sus caras están frescas, así que puede pensarse que rehusaron salir de fiesta. Pero enseguida lo aclaran: «Claro que salimos, y eso que llovió muchísimo». «Se puede hacer de todo, salir, hacer deporte y también estudiar», corean los jóvenes.

Cinco horas de entrenamiento

La única que tuvo que perderse la celebración nocturna fue una joven llamada Antía. Su caso es especial. Ella, natural de Cambados, además de sacar un 9,7 de media, está en el centro de tecnificación, ya que es deportista de alto rendimiento. De hecho, ayer iba al campeonato de España de piragüismo. Antía entrena cinco horas al día... además de sacar casi siempre dieces. Y algo parecido le pasa a su compañera de instituto y del centro de tecnificación Noelia, natural de A Estrada, que también obtuvo matrícula de honor y también le saca horas al día para jugar al bádminton. La primera quiere estudiar Física y la segunda Medicina. ¿Y el deporte? De momento, seguirán compaginando ambos.

En Pontevedra hay otra alumna que acaba de recibir matrícula de honor cuyo caso también es especial. Es la única estudiante a la que otorgaron ese reconocimiento en el instituto Luis Seoane, de Monteporreiro. Se llama Natalia Suárez y sacó nueve dieces y un nueve en Historia de España. Dice que es de estudiar al final, pero que este curso vio que necesitaba hacerlo casi todos los días. «Segundo es bastante duro», indica. ¿Qué va a hacer? Su sueño es ser filóloga inglesa. Como le pasa a otros alumnos con expedientes brillantes, no falta quien le diga que haga otra carrera para la que pidan más nota. Ella, responde con contundencia: «Siempre quise estudiar inglés y es lo que quiero hacer. No me gusta otra cosa». Ella ya sueña con irse a Santiago. Otros con Madrid y otras ciudades. Sus vidas están a punto de cambiar. Para mejor.

Jorge, con una media de más de nueve, quiere ser oficial de la

Guardia Civil

A los que eligen carreras con poca nota de acceso les animan a escoger otras. No ceden

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