Lo que el Teucro necesita

Próximo a cumplir las bodas de diamante, el club de balonmano pontevedrés precisa una ampliación de socios que consolide los cimientos de su proyecto deportivo


El próximo jueves, 4 de mayo, la Sociedad Deportiva Teucro cumplirá 72 años de existencia. El vicedecano del balonmano español (solo Granollers es más antiguo) ya está muy cercano a celebrar las bodas de diamante que serán en el 2020. El club pontevedrés llega a la efemérides con el subidón producido por el flamante ascenso a Liga Asobal conseguido el fin de semana pasado ante el Barça B. Y con el aliciente de estar en vísperas de los actos oficiales de celebración de su retorno a la máxima categoría que aún se aguardan en un par de semanas por el parón de la liga en División de Plata. Pero todo el boato no debería descentrar al Teucro del objetivo a perseguir: la estabilización del club para evitar que se repitan historias anteriores. No más aventuras económicas ni deportivas. Los delirios de grandeza han costado muchos sufrimientos y aún se están pagando las consecuencias con Hacienda, Seguridad Social y otros acrredores.

Presencias y ausencias

A pesar de los días de vinos y rosas que se avecinan, me consta que los siete directivos que rigen actualmente el Teucro, no quieren despistarse del objetivo que se han propuesto para las próximas temporadas: crear un tejido social que garantice una «red de seguridad» que coopere en el sostén del equipo.

La tarea no es sencilla debido al modelo «clientelar cautivo» que se estila actualmente en Pontevedra. Pese a que somos una de las ciudades con más equipos y entidades deportivas de todas las modalidades imaginables (¡más de 400 clubes!) la mayoría se mueven en términos de mera subsistencia con economías de guerra. Muchos de esos clubes están «pensionados» por las subvenciones que otorgan las administraciones públicas que se manejan con criterios de fichas, federados y rango de competición que encorsetan mucho las posibilidades.

Frente a un sector público del que ya sabemos lo que se puede esperar, el sector privado deja mucho que desear. El tejido empresarial pontevedrés muestra una escasa disposición a patrocinar deporte. Sólo una minoría de firmas muestra interés. Unas empresas lo hacen por mejorar su imagen y maquillar su impacto. El caso más notorio es, por supuesto, Ence. La pastera patrocina en esta temporada a la SD Teucro con 60.000 euros y el club azul aguarda que esa cantidad se doble en la campaña 2017/2018 aprovechando el ascenso a Asobal y la oferta de la empresa celulosa a través del llamado Plan Social.

Hay otras empresas que apuestan por patrocinar deporte, en el caso que nos ocupa a la SD Teucro, pero la cuantía de sus aportaciones es mucho menor debido a una simple cuestión de facturación. Lo que no les resta un átomo de mérito a firmas como Serviocio, Seguros La Fe, Hotel Galicia Palace y Conservas Pescamar que han sido otros destacables sponsors del club azul.

Por el contrario, hay clamorosas ausencias. La más notoria es sin duda la de Abanca. La entidad financiera que sí patrocina en cambio y con un pastón al Ademar León en Asobal, no gasta un euro ni con el Teucro ni con otros clubs pontevedreses pese a que sus orígenes proceden de la extinta CajaPontevedra que tanto hizo por el deporte local.

También hay otras ausencias notables. Piensen por un momento en las firmas asentadas en el polígono industrial de O Campiño. Son 33. Pues bien, ninguna desarrolla patrocinio deportivo alguno pese a beneficiarse de las ventajas otorgadas en su día por el Ayuntamiento y demás instituciones pontevedresas para radicarse allí. Lo mismo se puede decir de las empresas instaladas en la Autoridad Portuaria. De acuerdo que unas y otras generan empleo. Pero también obtienen beneficiosas cuentas de resultados. No deberían escatimar algún retorno a la sociedad que les circunda, máxime cuando pueden deducirlos fiscalmente con programas como el España compite, que otorga beneficios de hasta el 40 % por patrocinios al deporte.

Multiplicar socios

La SD Teucro aguarda conocer la inminente resolución de ese citado Plan Social de Ence para apuntalar un proyecto de profesionalización de la gestión del club, que comportaría la creación de 16 puestos de trabajo para dotarse de una estructura que gestionase adecuadamente el club en todos los niveles, desde la primera plantilla a la base que resulta ser la joya de la corona de esta entidad. La cantera teucrista la constituyen los 16 equipos donde 300 niños y niñas compiten todos los fines de semana en las diferentes categorías en las que está presente el club. La labor social que significa no tiene parangón en la sociedad pontevedresa donde no hay otra cantera tan prolífica. El zumo que sale de esa molienda se evidencia en el equipazo filial que compite en Primera Nacional, donde los hermanos Garrido, Sergio Altirriba o Carlos Gehrhardt constituyen una excelente generación de jugadores que ya empiezan a aparecer en la primera plantilla a la que están llamados a relevar.

Para que todo ese trabajo se perpetúe con cimientos sólidos, el Teucro necesita ampliar su masa social. Subir a 1.500 socios entre individuales y familiares; y doblar el número protectores (actualmente 60) ya que con las aportaciones de unos y otros la SD Teucro podría cubrir el 55 % del presupuesto previsto para la próxima campaña, del orden de 535.000 euros. Este es el camino para el auténtico apoyo al deporte.

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