Medina y el Barcelona, cruzados

El defensa fue operado ayer y se perderá el partido contra el Barça B


pontevedra / la voz

Hace poco más de cinco semanas que Johnny Medina intentaba culminar una carrera hacia la portería del Gijón cuando un mal movimiento lo tiró al suelo. Su expresión de dolor, que no le permitió apoyar la pierna ni siquiera para salir por su propio pie de la cancha, confirmaba los peores pronósticos y apuntaba a una lesión de rodilla.

Apenas tres días después la amenaza se convertía en realidad y los médicos le diagnosticaban una rotura del ligamento cruzado anterior compatible con rotura del menisco interno. Es decir, tendría que perderse lo que restaba de temporada, incluido el partido en el que, si el balonmano hace justicia, el Teucro obtendrá el ascenso matemático a la liga Asobal.

Y, aunque el enfrentamiento que disputarán esta tarde, a partir de las 20 horas, contra el Barcelona B en el pabellón municipal no parece ser el señalado, cabe imaginar que sí será uno de los que más le duela no poder jugar. No es ya solo porque el líder indiscutible de la División de Honor Plata se vaya a ver las caras con el tercero, sino también porque se tratará de un duelo en el que la emoción y la calidad están aseguradas. Y el defensa brasileño no podrá verlo, ni siquiera desde las gradas.

Una cirugía con éxito

Medina se encuentra en la Clínica Dexeus de Barcelona, recuperándose de la operación a la que sometió con éxito por la mañana, y desde la que tendrá que conformarse con seguir a distancia uno de los partidos más vibrantes de la temporada.

El de esta tarde es, además, un encuentro que tiene una carga emotiva adicional para el defensa. Para empezar, porque fue con la camiseta blaugrana con la que debutó en España, y llegó incluso a visitar el pabellón municipal de Pontevedra como rival del equipo azul. Y, en segundo lugar, porque fue la última vez que ambos cuadros se vieron las caras cuando saltó su nombre a la palestra por una cuestión ajena a sus méritos deportivos. Más bien, por lo contrario. La polémica surgió tras recibir el brasileño una tarjeta roja a unos pocos segundos de que sonara el pitido final. Los árbitros, previsiblemente a causa de un descuido, olvidó señalarle la correspondiente sanción, que le impuso una vez en los vestuarios, una decisión cuya legalidad cuestionó el Teucro.

Con ganas de revancha -el partido de ida terminó en empate- o sin ellas, Johnny Medina tendrá que conformarse por el momento con desearle toda la suerte a su equipo y esperar que la afición intente llenar el hueco que José Manuel Rial cubrirá sobre la pista, y los seguidores, en el resto del pabellón.

Al teucrista, que tiene asegurada, como mínimo, una temporada más en el club pontevedrés -que anunció su renovación algo más de dos semanas después de la lesión-, de la que al menos seis meses tendrá que pasarlos recuperándose.

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