La quiniela de Batalla, la historia de un amaño que no lo fue

El histórico central del Pontevedra obtuvo un boleto con 14 aciertos gracias a un empate del equipo granate en Zaragoza


Pontevedra / La Voz

Al hilo del vergonzante escándalo relacionado con las apuestas en el partido entre el Eldense y el Barcelona B, Pontevedra ha recuperado estos días una de las historias de la época del Hai que Roelo que más dieron que hablar en su día por su carácter inverosímil. Cierto es que, después de 49 años, solo los más viejos del lugar, y en particular los que aún gozan de buena memoria, lo recuerdan. Pero aquella batalla de Batalla, que así se llamaba el protagonista, ha vuelto a la palestra como ejemplo de un posible amaño que, según sus protagonistas, no lo fue, pero también fue noticia por el dinero que había en juego.

Como si de un guion de cine se tratase, aquel 3 de noviembre de 1968 el Pontevedra, en sus años de gloria en Primera, visitaba al Zaragoza en un partido que cerraba la jornada y al que llegaba en una cómoda posición en la tabla. Y el azar quiso que Batalla tuviese una quiniela en la que, a falta de ese duelo que tenía asignada una «X», había logrado trece aciertos. Una coincidencia que el propio jugador, con la máxima inocencia, no dudó en desvelar en el descanso a Matías Prats Cañete, que entonces comentaba un partido que fue televisado. Y precisamente esa confesión fue la que después convirtió el caso en lo que hoy llamaríamos un fenómeno viral.

El partido comenzó con un gran Pontevedra, que en la primera mitad logró adelantarse. Y ya en la segunda, el 0-2 parecía sentenciar el encuentro. Sin embargo, en los últimos siete minutos, el Zaragoza recortó distancias con un disparo lejano que Cobo no logró detener. Y antes de concluir el duelo, Bustillo anotó el empate pese a las protestas por un supuesto fuera de juego. Un resultado que, pese a hacerles perder un punto, supuso un buen pellizco para el central catalán del Pontevedra.

Tras tan afortunada coincidencia, Batalla fue protagonista durante días de un caso que, lejos de despertar rechazo, se quedó en jocosa anécdota. Y esto fue así, en gran medida, por la naturalidad con la que asumió la coincidencia. El zaguero catalán, que percibió algo más de un millón de pesetas de premio, no dudó en hablar del caso con los medios. E incluso en La Voz de Galicia del 6 de noviembre, tras explicar que fue su esposa la que cubrió la quiniela «a su gusto», anunció que pagaría la prima de victoria a sus compañeros como si hubiesen ganado.

Casi cincuenta años después, resulta difícil encontrar protagonistas que sepan a ciencia cierta qué sucedió, pero uno de ellos garantiza aún a día de hoy que no hubo amaño. Es Rafael Ceresuela, mítico integrante de aquel histórico Hai que Roelo que, pese a no jugar aquel día por estar lesionado, sí viajó junto a sus compañeros y defiende que no hubo ningún tipo de amaño. «Sé que mucha gente pensó ‘aquí ha habido algo’ -afirma-. Pero se empató, y punto. Yo conozco a Batalla, es una bellísima persona y sé que no hizo nada, aunque es cierto que le tomamos bastante el pelo», añade. Lo que no recuerda, pese a su buena memoria, es si al final le cayó parte del pellizco.

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