El bloguero que no temió el tiroteo en la favela

María del Carmen García de Burgos Velón
carmen garcía de burgos PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

RAMON LEIRO

Alberto Ribas, un pontevedrés de 41 años dejó hace tres su trabajo en una asesoría para dedicarse a viajes y gastronomía

21 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Si normalmente es la vida la que va haciendo a uno a medida que va tomando decisiones, en el caso de Alberto Ribas, fue al revés. Al menos, la primera parte de su vida. Hasta los 38 años, para ser exactos. Fue el momento en el que decidió dejar todo lo que había ido construyendo por inercia durante décadas y volver a empezar. De cero y creando su propia vida desde el principio. Fue el día que se preguntó si realmente era feliz y si hacía lo que realmente quería hacer. Fue el día que la respuesta fue no.

Ribas Álvarez no tiene miedo a perder el trabajo y buscar otro. «Siempre saldrá alguno, si no es de camarero, será vendiendo algo. Soy optimista», resume. Y tiene razón. Porque lo cierto es que, aunque pasó por todos esos empleos temporales mientras era estudiante, el que determinó gran parte de su historia fue el de asesor de empresas. El de dependiente de una droguería en la que tenía que vender, entre otras cosas, maquillaje, le sirve para bromear, pero fue en una asesoría en la que pasó más horas de su vida. Tantas, que decidieron, sin él ser consciente del todo, su futuro.

Tras todos esos trabajos con los que cubría sus gastos de adolescente, el empleo a media jornada guiando a empresas en el tema de personal lo llevó a abandonar su idea de ser veterinario para matricularse en Relacións Laborais. Sí, nada que ver. Lo sabe. En su familia, aunque cargados de retranca, siempre se respiró cultura, política y responsabilidad. Así que se sacó la carrera y continuó escalando en la asesoría hasta convertirse en jefe de departamento. De Personal.