La aventura cubana de Antonio A. Cadarso

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

CAPOTILLO

El que fue cantante de Los Cafres en la movida viguesa vivió una historia de amor imposible en La Habana

27 dic 2016 . Actualizado a las 08:19 h.

A Antonio A. ?Cadarso no hace falta formularle preguntas. Basta con dejarle hablar para descubrirle a un ritmo vertiginoso. Gesticula mucho y habla con vehemencia mientras abre en canal su vida. Le pone tanto énfasis, tanta emoción, que aunque uno esté con él sentado frente a frente una mañana de 2016 y lo que narra lo haya vivido hace más de una década, parece que le pasó ayer mismo, que todavía está embargado por la emoción. Vamos a su adolescencia y hablamos del Sánchez Cantón. Nos colamos en la movida viguesa para narrar los siguientes años de su vida. Cuenta una anécdota del día que prácticamente se vio secuestrado en un suburbio de Brasil... Y va quedando claro que hay cosas que definen su vida: la música y la aventura.

Antonio es hijo de un madrileño y una noiesa descendiente de Luis Cadarso y Rey, capitán de la Armada Española y héroe de guerra en Filipinas. Antonio se apellida Ambles Cadarso. Pero hace bastantes años que decidió prescindir de su primer apellido. Fue cuando tuvo lugar el crimen de las niñas de Alcacer, el asesinado de Miriam, Toñi y Desiré que en 1992 conmocionó España, y se supo que el presunto asesino era Antonio Anglés. Desde entonces, a cada uno que le decía que él se llamaba Antonio Ambles se quedaba con la boca abierta. «En Barajas llegó a retenerme un policía cuando vio mi carné. Todo el mundo me preguntaba, ¿eres Antonio Anglés? Así que harto de tener que decir que no, que yo era Ambles y no Anglés, y de que hubiese tanto lío empecé a decir que era Antonio A. Cadarso», explica él con detalle.

Se crio en varios lugares, entre ellos Pontevedra, donde pasó parte de la niñez y la adolescencia. Se fue a la mili y, cuando vino, en Vigo, mandaba la movida. Su alma de roquero no podía perdérsela. Así que cruzó Rande para siempre, aunque siga viniendo a trabajar a la urbe del Lérez.