La falta de acuerdo aboca a una huelga de basuras en plena Navidad

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

López Penide

La última propuesta de la concesionaria fue tachada de «insulto» por la plantilla

20 dic 2016 . Actualizado a las 08:03 h.

Pontevedra ha comenzado la cuenta atrás para una nueva huelga de basuras que, en esta ocasión, eclosionará en plenas fiestas de Navidad. En la reunión que sentó a la misma mesa a representantes de la concesionaria municipal, Cespa Ferrovial, y del comité de empresa, no se avanzó nada en la negociación del convenio. Más bien, al contrario. «Citaronnos para entregarnos un papel sobre o tema da antigüidade. A reunión dura aproximadamente media hora e saímos tal e como entramos e, inda por riba, insultados», lamentó Manuel Iglesias.

Si nada lo evita, a las diez y media de la noche del próximo domingo, 25 de diciembre, comenzará una huelga de carácter indefinido en la ciudad de Pontevedra. Tal vez uno de los últimos cartuchos para desconvocar esta movilización pueda dispararse hoy. A última hora de la tarde de ayer trascendió que esta mañana está previsto que se retome el diálogo en las instalaciones de la propia Cespa Ferrovial. La plantilla acude con la idea de avanzar en la negociación, «non para marearnos co tema da antigüidade».

En todo caso, no las tiene todas consigo. Recordaron que, en el encuentro del viernes, la patronal ya les entregó para que firmaran un acta con los servicios mínimos, a lo que los trabajadores se negaron. Tras explicar que entienden que estos servicios deben ser determinados por la firma y el Concello, señalaron que les pareció chocante que en el documento se propusieran unos servicios «máis baixos» de lo que suele ser habitual, algo que entienden que solo obedece a un interés económico, a ahorrar los salarios que se generasen durante los días de huelga.

Pese a ello, y aunque tienen muchas dudas, no pierden la esperanza de que Cespa realice hoy algún movimiento que termine por desconvocar la movilización. De producirse así, entienden que solo ha buscado quedar «moi ben porque, dalgunha maneira, vai evitar o conflito», reprochó Iglesias.

Es por ello que el personal dirige su mirada hacia el Concello de Pontevedra, del que sostiene que tiene la última baza. No obstante, precisaron que desconocen si el gobierno local se va a involucrar en el conflicto o va a solicitar algún tipo de mediación, si bien les consta que no quiere, «de ningunha maneira», la huelga. En este sentido, Manuel Iglesias remarcó que Cespa «cobra o que está estipulado e cobra puntualmente. Cónstanos que o Concello está ao día nos pagos».

En todo caso, los trabajadores tienen claro que el gobierno local tiene que introducir cambios en las exigencias que debe cumplir la empresa que asuma el nuevo contrato de recogida de basura. Entre ellas, que exija un número mínimo de empleados por turno. De este modo, quieren evitar que sigan existiendo vacantes y el personal asuma innecesariamente más carga de trabajo.

En cuanto a la reunión de hoy, fue una posibilidad que ya tenían en mente por la mañana los empleados, quienes no dudaron en acusar a la empresa de buscar el conflicto intencionadamente en el marco de una estrategia que no es nueva. Iglesias explicó que, ya en anteriores negociaciones, la firma «se tira para atrás nos últimos momentos e cando xa parece que vai haber acordo para forzar o conflito».

En este caso, las discrepancias se centran en el cobro de la antigüedad, complemento salarial al que la plantilla no quiere renunciar, toda vez que supone «un incremento substancial para as súas nóminas». Por su parte, la patronal sigue «pechándose en que é unha cuestión prioritaria».

Al margen del resultado de esta nueva reunión, el viernes se celebrará una asamblea de trabajadores con el objetivo de preparar la movilización.