Un aliado sencillo de usar que salva vidas

Pontevedra dispone de cerca de setenta desfibriladores, siete en centros deportivos y educativos

Ramón Leiro

Pontevedra / La voz

Son fáciles de usar y, de hecho, cualquier adulto está capacitado para utilizarlos ante una emergencia. Los desfibriladores semiautomáticos o DESA están, hoy en día, presentes en multitud de espacios de Pontevedra, al alcance de todo aquel que sea testigo de una parada cardiorrespiratoria.

Y es que, a la hora de emplear estos dispositivos, todos los sanitarios consultados coincidieron en señalar que el primer paso es decidirse a utilizarlo una vez que se ha comprobado que la víctima está inconsciente, carece de respiración y no muestra constantes vitales. Una vez dado, precisamente, el paso, y mientas no llega el DESA, se debe aplicar una reanimación cardiopulmonar (rcp) -los expertos insisten en que es mejor una mala reanimación que no dar ninguna-.

Ya con el desfibrilador, solo hay que colocar los electrodos en la superficie desnuda del cuerpo siguiendo el esquema que aparece normalmente en el mismo aparato -un parche se coloca por debajo de la clavícula derecha, mientras que el otro diez centímetros por debajo de la axila izquierda-. Una vez encendido el DESA, este analizará el ritmo cardíaco y comenzará a dar por voz las recomendaciones necesarias para utilizarlo correctamente. A partir de ese momento, solo hay que seguir sus consejos hasta que llegue asistencia profesionalizada.

En Pontevedra, y a datos de principios de noviembre, el 061 tenía censados en la ciudad un total de 66 desfibriladores. La mayoría de los mismos están ubicados en ambulancias que tienen sede en la ciudad del Lérez, pero que pueden estar operando en otros puntos de la comarca capitalina o, incluso, de la provincia. Se trata tanto de los vehículos de la red de transporte sanitario urgente del 061, como de empresas privadas que realizan este tipo de servicios.

Además, siete centros educativos y deportivos cuentan con estos dispositivos semiautomáticos. De este modo, se pueden encontrar tanto en alguna facultad del campus, pero también en el pabellón municipal de deportes o en el campo de fútbol de Pasarón. En este último recinto, según precisaron las fuentes consultadas, el DESA permanece en la zona de enfermería a cargo del médico responsable de estas instalaciones, toda vez que es este facultativo el que lo tendría que utilizar en el caso de que el estadio abriese sus puertas para la disputa de un encuentro.

La comarca

De igual modo, el registro autonómico revela que una superficie comercial dispone de uno de estos dispositivos, mientras que tres están en espacios catalogados como de fuerzas del orden público y en la agrupación de voluntarios de Protección Civil. Asimismo, otros cinco están disponibles en distintos edificios administrativos, así como en instalaciones municipales.

En el caso de la comarca, la presencia de estos mecanismos es común en gran parte de los recintos donde se practican actividades deportivas. En este punto, y dado que los datos se refieren a principios de noviembre, desde el 061 precisan que puede haberse incrementado el número de DESA existentes, así como haber concellos que no hayan dado de alta los suyos.

Así, en Poio, que no aparece reflejado en este listado de ayuntamientos, dispone de tres desfibriladores en el pabellón Miguel Pazos, en el gimnasio municipal y en el campo de hierba sintética, según refiere la concejala Marga Caldas (BNG). Por su parte, si el 061 tenía contabilizado a principios de noviembre un único DESA en Barro, en la actualidad tanto el campo de fútbol como el pabellón tienen uno, apunta el teniente de alcalde José Sanmartín, del PSOE.

En el entorno de Pontevedra, Marín es posiblemente el municipio que más desfibriladores tiene después de la capital provincial. Su alcaldesa, la popular María Ramallo, destaca que los cuatro están situados todos ellos en recintos deportivos -tres en los pabellones de A Raña, Sequelo y Cañota, mientras que el cuarto está en el campo de San Pedro, donde juega sus partidos el equipo de fútbol de la localidad-. En este punto, la regidora municipal resalta el hecho de que, en la actualidad, diecisiete personas de los diferentes clubes municipales tienen formación para utilizar un desfibrilador semiautomático.

En Sanxenxo, por su parte, son dos los censados, en el pabellón y en la piscina, mientras que en Caldas de Reis había registrado uno solo en el apartado de superficies comerciales y empresas.

Sin embargo, y tal y como reconocen desde el 061, todo parece apuntar a que pueden ser más los ayuntamientos que dispongan de estos aparatos. No en vano, a principios del 2013, se anunció por parte de la Diputación la intención de adquirir ochenta desfibriladores para nueve concellos de la provincia. La intención era dotar de estos dispositivos a, entre otros espacios, el pabellón de Tenorio (Cotobade) y al de Ponte Caldelas, pero también a los campos de fútbol de O Cura, do Cabalo y Chan do Vilar, en Vilaboa, así como al campo de Santa Lucía, en Moraña.

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