Aquellas dragas del Lérez

Marco A. Ruibal SECRETARIO DE LA COFRADÍA DE RAXÓ

PONTEVEDRA CIUDAD

04 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Recuerdo de niño, cuando paseaba cerca del Lérez, aquellas dragas que se afanaban para extraer una arena de color negro del río, eran otros tiempos, también el aspecto que ofrecía el río era diferente, hoy en pleno siglo veintiuno todo es diferente, la burocracia administrativa nos limita y complica a todos los niveles en su afán de control.

Aquellas dragas realizaban un trabajo que ahora treinta años después las cofradías del fondo de la ría y el club náutico de Pontevedra echamos de menos. Los primeros porque año tras año desde el 2011 comprobamos como el banco marisquero del canal del río Lérez produce menos marisco, ahogado en fangos, lodos y materiales que de forma inexorable nuestro querido río va arrastrando año tras año en su discurrir hasta fundirse con la ría y los segundos, porque día a día comprueban que las embarcaciones tienen más dificultades para remontar el río y atracar en sus pantalanes, quedándose en seco con la bajamar, en cualquier caso, las pérdidas económicas y de puestos de trabajo son enormes para los dos colectivos tanto profesionales como recreativos.

Volviendo a la burocracia administrativa y reconociendo su misión controladora, al marinero de a flote dedicado a extraer almejas y berberechos se le hace muy complicado entender cómo se pueden llevar siete años para tramitar el dragado de un río pero si comprende que el banco marisquero del río no es lo que era, se muere y que urge su dragado para que vuelva a recuperar la producción de marisco de antaño y con ello lograr unos ingresos dignos que llevarse a su casa.