«Quería retirarme yo del tenis antes de que me retirase el tenis a mí»

La pontevedresa descansa en su casa familiar tras anunciar que deja las pistas. Solo momentáneamente


pontevedra / la voz

Con una sonrisa, serenidad y franqueza no parece que haya nada que Lourdes Domínguez (Pontevedra, 1981) no pueda conseguir. Dentro o fuera de la pista.

-Venía avisando desde hacía tiempo pero, ¿en qué momento se da una cuenta de que ha llegado el día de parar?

-Llevaba ya unos meses pensando, y al final tampoco terminaba de tomar la decisión y estaba un poco agobiada. En junio o julio vine a casa. Necesitaba desconectar un poco para decidir qué iba a hacer, y a partir de ese momento lo tenía bastante claro. Estuve aquí quince días con mi familia, tranquila, pensando y, a partir de ahí, era casi un 90 % ya que este año me iba a retirar, pero quería esperar hasta final de temporada para ver cómo me sentía, cómo estaba yo, qué sensaciones iba teniendo, y hasta que no lo tuviese claro al 100 % no quería decir nada. No ha sido fácil, pero ha sido una decisión muy muy muy pensada.

-Dice que notaba que le costaba más recuperar. ¿Es más el cansancio físico o el mental?

-Yo creo que un poco las dos cosas. El físico, porque tengo 35 años y en marzo voy a hacer 36. Eso es una realidad, el cuerpo no recupera de la misma forma que cuando tenía 22 o 23, y eso cada día lo iba pagando. Cuando ganaba un partido, al día siguiente me levantaba y me notaba otra vez cansadísima. Y un poco la fatiga mental, de tantos años compitiendo al máximo nivel, que también se paga. También cuenta que la gente joven viene muy fuerte, y al final es ley de vida. En algún momento tenía que llegar, y quería retirarme yo antes de que me retirase el tenis.

-¿Quién fue la primera persona a la que se lo dijo?

-A mis padres y hermanos.

-¿Y qué le dijeron?

-Que ya había estado muchos años entrenando, jugando, compitiendo, y que lo único que quieren es que esté feliz y tranquila.

-¿Le sorprendió alguna reacción?

-No, todo el mundo me ha apoyado. No quieres que llegue el momento, pero llega.

-¿Hubo alguien a quien le costara aún más que a usted asumirlo?

-Creo que los que más me quieren están un poco como: «¿Será cierto o no?». Mi familia, entrenadores, amigos y yo misma estamos un poco asimilando la decisión y que empiezo una vida.

-¿Le quedó algo por hacer en el tenis?

-Creo que lo único que me ha faltado ha sido estar en unos Juegos Olímpicos. En Londres 2012 lo tenía muy bien para clasificarme, pero una lesión que me hice en el pie me tuvo apartada cinco meses, y fue lo único que me podía pasar para no estar en Londres. Fue una mala suerte tremenda, porque creo que, si no, habría estado en Londres, y entonces sí que hubiese sido una carrera completísima. Pero es por poner un pero, porque no me puedo quejar absolutamente de nada: he estado en todos los grand slams muchísimas veces, he jugado en los mejores torneos del mundo, en las mejores pistas contra las mejores jugadoras... ha sido una experiencia que a veces no puedo ni explicar lo que se siente.

-Hablaba Garbiñe Muguruza de la soledad que se siente en el circuito. ¿La vivió usted?

-Sí que es cierto, al final el tenis es un deporte individual, y tú llevas a un equipo, pero hay muchas horas de soledad en la habitación, e incluso en el club, donde muchas veces estás rodeado de gente pero estás solo. Y echas mucho de menos a la familia, a la gente que está contigo cuando a lo mejor nadie lo está, y sí que es cierto que pasamos muchísimas horas solos, en los clubes, en los aeropuertos, en los hoteles... pero también es un estilo de vida. Yo me he acostumbrado a ser un poco solitaria, y a mí me gusta. Sí que es cierto que luego necesito el cariño de la gente que quiero. Tengo una familia supernumerosa, o sea, que eso nunca me ha faltado. Y por eso a veces necesito unos momentos de soledad para tener mi espacio, mi tiempo y para pararme a pensar un poco, porque muchas veces vamos todos tan rápido, la vida va tan rápida que nunca nos paramos. Y sí que he tenido la suerte de que el tenis me ha dado eso: mucha soledad en algunos momentos, pero que me han servido para conocerme más, para crecer, pararme y tener tiempo para mí.

-¿Cómo fue aquella decisión que tomó con 13 años de irse sola a Barcelona?

-Fue muy dura, porque yo era muy pequeña. En ese momento no pensaba que era tan pequeña, y ahora que tengo 35 y veo a mis sobrinos, que tengo muchos sobrinos de esa edad, pienso: «Mis padres, ¿cómo me dejaron ir tan pequeñita?». Yo tenía muy claro que quería ser tenista, y fue una oportunidad que me dio la Federación Española de Tenis, que me concedía la beca para irme al CAR de Sant Cugat. No quería perderla, porque a lo mejor al año siguiente o a los dos años ya no me la volvían a ofrecer. Era el momento, y la decisión fue que entre todos dijimos» «Pues me voy y, si no me adapto, a casa siempre puedo volver».

-¿Cuántas veces pensó en abandonar desde entonces?

-Buf, un montón. Muchas veces se te pasa por la cabeza. No te puedo decir cuántas, pero sí que es cierto que los deportistas, ya no solo yo, creo que en general, nos caemos muchas veces. Pero siempre nos hemos, al menos en mi caso, levantado, y yo me he levantado muchísimas veces, y siempre con muchísimas más ganas de superar cada reto y cada piedra que me ponían en el camino.

«Ahora que estoy tranquila, miro atrás y veo que hice cosas bonitas e importantes»

Para el entorno de Domínguez ahora lo importante es saber cómo quiere que sea su nueva vida.

-¿Tiene claro su futuro?

-Me gustaría seguir ligada al tenis. Es demasiado pronto, estoy todavía asimilando, y ni yo misma me creo que en enero no esté jugando en Australia. Creo que va a estar vinculado al tenis, porque me encanta y siempre va a ser mi vida, pero de momento no sé ni cómo ni dónde ni cuándo voy a ponerme en marcha para aportar lo que he aprendido y vivido.

-¿El pádel sería una opción?

-Juego en plan hobby, pero no me veo entrenando otra vez en otro deporte cada día, con lo que supone.

-¿Y entrenar?

-Sí, una de las cosas que más me gustaría sería estar dentro de una pista de tenis. Con el tiempo iré viendo qué es lo que me apetece y pensando tranquilamente.

-Si tuviera que resumir su carrera en 3 momentos, ¿cuáles serían?

-Cuando gané el Roland Garros júnior, porque aún era muy pequeña y había conseguido muchas cosas, pero un grand slam es algo que queda grabado para siempre. En su momento no pude explicar qué se siente, y han pasado un montón de años y creo que sigo sin poder hacerlo. Segundo, el segundo WTA que gané en Bogotá, porque tuve dos lesiones muy graves y pensé que no iba a salir de ellas. Y entrar a una pista central de un grand slam.

-Si pudiera cambiar un solo resultado, ¿cuál sería?

-Ninguno. Todo lo que he vivido me ha servido para seguir aprendiendo, creciendo, mejorando. Ahora miro atrás y me siento muy orgullosa, sobre todo por lo complicado que sé que es, porque muchas veces, cuando no estás dentro, no se ve lo que realmente es el tenis. Y ahora que estoy más tranquila y lo veo un poco desde fuera, digo: «Pues sí que he hecho cosas bonitas e importantes».

-¿Cuáles son sus planes para el futuro inmediato?

-Ninguno. Estar en casa, descansar un poco, que me venga un poco el bajón, luego volver a coger pilas, cargarlas, y asimilar poquito a poco la nueva etapa, la nueva vida, y disfrutar un poco con mi familia y amigos, y estar un poco tranquila y disfrutar un poquito de la vida, de cosas que hasta ahora no he podido hacer, como por ejemplo ir a esquiar, que no he esquiado en mi vida. De todas formas, soy un poco inquieta, y seguro que enseguida ya estoy queriendo hacer cosas, y poquito a poco también.

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