Presupuesto en compás de espera


Pontevedra / La Voz

Andan los grupos políticos liados estas semanas con el borrador de presupuesto del Concello de Pontevedra para el próximo año. El gobierno local (BNG) se ha reunido con todos, y tras escuchar sus demandas y las de las federaciones vecinales, ha ido introduciendo algunos cambios y, según anunció el concejal de Facenda, ha dado orden a los servicios económicos de cerrar «os grandes números». La idea es que el documento pueda pasar en un par de semanas por el filtro de la comisión de cuentas, que será el lugar donde presentar enmiendas parciales o totales. El calendario que baraja el gobierno local es que pueda llevarse a pleno hacia mediados de diciembre. No hace falta recordar que a Lores le basta con una abstención para sacar adelante el presupuesto.

Las posturas se van clarificando poco a poco y solo un grupo ha hecho público su rechazo al documento presentado por el gobierno local. Es Marea, cuyo portavoz llegó a afirmar que se trata de un presupuesto que podría firmar Donald Trump.

Ciudadanos todavía no se ha pronunciado a favor ni en contra, y tanto PSOE como PP se dejan querer. Los socialistas están dispuestos a llegar a acuerdos que permitan dar cierta estabilidad al gobierno. No se trataría de entrar en él, sino de poner en común ciertos asuntos claves como la reactivación económica, la creación de empleo o el impulso del PXOM. A cambio, una abstención en el presupuesto.

El PP, por su parte, pide un gesto a los nacionalistas. Los de Moreira han aplaudido públicamente que el gobierno local haya dialogado con todos los grupos antes de llevar el presupuesto a la comisión, y sobre todo, que haya dado la posibilidad de que los vecinos, a través de las federaciones, pudieran hacer aportaciones.

En este contexto no se puede descartar lo que sería una gran sorpresa: que la abstención que necesita el Bloque llegue de las filas del PP. El portavoz, Jacobo Moreira, quiere abordarlo en una reunión con el alcalde, a quien planteará una rebaja en el coeficiente del IBI para abrirse a la posibilidad del voto en blanco. El gesto que pide el PP se cifra en un millón de euros sobre una recaudación prevista de 18,4 el año próximo. Pese a que la postura inicial fue de rechazo, parece que el gobierno local no lo ha descartado del todo.

¿Y si no fructifica ningún acuerdo? ¿Y si pese a que las propuestas vecinales sí serán tenidas en cuenta la oposición mantiene su rechazo? Fernández Lores se guarda en la recámara la baza de plantear una moción de confianza. Esto obligaría a la oposición a ponerse de acuerdo para proponer un candidato alternativo a la alcaldía, y eso son palabras mayores. De no haber acuerdo, el presupuesto quedaría automáticamente aprobado.

Por Serxio Barral CIUDADANA

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